Edgard Rodríguez
Su estatura baja y expresión taciturna hacen que Oscar Chow pueda pasar inadvertido. Su transformación la consigue sobre el montículo. Ahí parece un gigante y tiene la presencia de un general.
Este zurdo de físico compacto (quizá 5’7 pies y 180 libras), originario de Prinzapolka y residente en Walpasicsa, es la principal esperanza de la Costa Caribe, en su afán de acabar al Bóer.
Ha logrado una ascendencia enorme en estos días de play offs, en los que muchos jugadores de renombre se arrugan y algunos opacos deslumbran. Pero su labor ha sido buena todo el año.
¿Seguirá dominando el zurdo? Da la impresión que puede, aunque en días recientes vimos apagones de figuras caracterizadas como Carlos Estrella o Elvin Orozco, quienes parecían invencibles.
Tras lograr 12-3 y 2.32 en la liga, con 132 ponches en 131.2 innings, tiene 1-0 y 1.17 en la Final, con 11 “kaes” en 15.1 episodios. Y ante Rivas, dos faenas bárbaras.
¿Y qué es lo que lanza? Su arma es su control. Lanza su recta, curva y cambio sobre el plato. Es agresivo y no le teme a nada. Pone su vida en cada lanzamiento. No acepta ser vencido de ningún modo.
Su disparo esencial es un envío que agarra con dedos separados, pero no tipo tenedor, sino que los abre para sujetar las costuras y con un jalón, la bola se desploma o se mueve hacia las esquinas.
A los zurdos los ataca con su slider, que lo lanza desde 3/4 bajo, mientras que ante los derechos, sube el ángulo. Lanza todo lo que desea en strikes y con ayuda de Juan Blandón se ha hecho mejor.
Su principal enemigo es su carácter explosivo. Un error le puede hacer perder la compostura y el enfoque, pero eso no pasa a menudo.
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