Eddy Kühl
Los nicaragüenses que viajan al exterior es bueno que aprovechen su tiempo visitando museos y bibliotecas.
En países como México, Estados Unidos y en Europa, los centros de cultura son maravillosos, como el Museo Antropológico de Ciudad México, El Prado en Madrid, los museos en París, el Vaticano, el Nacional de Roma, Atenas, Londres, Berlín.
En Manhattan está también la Biblioteca de Hispanic Society, fundada por Archer Huntingon admirador de Rubén Darío y donde aquel le pidió que escribiera un poema en una de sus columnas, el cual todavía puede verse en ese edificio, que vale la pena visitar.
[/doap_box][doap_box title=»» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
[/doap_box]
DARÍO Y LOS DICCIONARIOS
Las bibliotecas son maravillosas porque tienen obras de todo el mundo. Y así se han formado autodidácticamente los más grandes pensadores de Nicaragua. Por ejemplo, el equivalente de estudios universitarios para Rubén Darío fue leer los libros de la Biblioteca Nacional de Nicaragua.
Biblioteca que fue inaugurada con cinco mil tomos en 1882 en tiempos del presidente Joaquín Zavala. Se cuenta que una vez Rubén Darío, de 16 años de edad, pidió al director Antonino Aragón que le hiciera cualquier pregunta de las palabras de un diccionario, pues él se las había aprendido todas de memoria.
Por otro lado, Salomón de la Selva, tenía pasión por los libros. En la introducción de su libro, Ilustre familia , revela su pasión por las bibliotecas, y escribe así: “Por el olor de los libros en uso constante que es de humanidad, diferente del de las librerías que huelen a dinero”.
EN NUEVA YORK
Solo para darles datos de dos de las más grandes bibliotecas del mundo, la de Nueva York y la de Washington. La Biblioteca Pública de la ciudad de Nueva York localizada en la Quinta Avenida y la Calle 42 en Manhattan —en su época el edificio de mármol más grande de Estados Unidos—, como dos grandes leones de mármol en su entrada, fue abierta al público en 1911 con un millón de libros, los estantes tenían más de cien kilómetros de extensión, imagínense ahora.
En esa biblioteca pasaba horas Salomón de la Selva cuando realizó sus estudios de secundaria en Nueva York entre 1911 y 1917. Allí, llevó Salomón a Rubén Darío cuando este vivió en esa gran ciudad entre noviembre de 1914 y abril de 1915, donde Darío escribió el poema: La Gran Cosmópolis .
Ahora esa gran biblioteca se precia de guardar obras no solo de estos gigantes de la literatura nicaragüense, sino de cientos de autores nuestros.
La Biblioteca del Congreso en Washington DC es la más grande del mundo, tiene más de 155 millones de documentos, entre ellos 35 millones de libros, y 68 millones de manuscritos, películas, mapas, música grabada. Todo eso en 450 idiomas y dialectos.
Ver en la versión impresa las páginas: 6 B