Lucydalia Baca Castellón
Una carrera contra el tiempo inició para la industria cárnica centroamericana el pasado 1 de agosto, con la entrada en vigencia del pilar comercial del Acuerdo de Asociación (AdA) entre Centroamérica y la Unión Europea (EU).
Desde entonces, cada día que pasa el sector pierde la “inigualable” oportunidad de colocar en ese mercado unas 10,000 toneladas de carne a precios promedio hasta cuatro veces por encima de lo que paga el resto del mundo.
Pero llegar a ese mercado depende de que se obtengan las certificaciones sanitarias y de calidad que exige ese mercado, tanto a los mataderos industriales como a las autoridades agropecuarias del país.
Sin embargo, a veinte días de la entrada en vigencia del tratado, la industria cárnica aún desconoce los requisitos específicos que debe cumplir para obtener las certificaciones respectivas. Esperan alcanzar esa meta en el 2015.
El sector considera que año y medio es suficiente para superar los obstáculos y las autoridades agropecuarias concuerdan en que el plazo es el indicado y que se cumplirá con los requerimientos para la fecha establecida.
¿QUIÉN NEGOCIARÁ?
Nicaragua, por ser el mayor productor y exportador del istmo, —en la última década ha contribuido con cerca del 80 por ciento del total de las exportaciones de carne centroamericana al resto del mundo—, es el más interesado en obtener las certificaciones que le permitan comenzar a colocar en ese mercado la cuota de 9,500 toneladas con 500 adicionales para Nicaragua que establece el AdA. El acuerdo establece también un crecimiento anual del cinco por ciento para la cuota.
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[/doap_box][doap_box title=»El que no esté listo cederá cuota» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
Estas cuotas pasarán a un bolsón regional que podrá ser utilizado en el segundo semestre del año por los países que hayan completado su cuota en el primer semestre del año y estén en capacidad de completar el resto del contingente pendiente.
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Aunque en los últimos diez años, de cara a cumplir con los requisitos sanitarios y de calidad que exige el mercado internacional, los cuatro mataderos industriales que funcionan en el país invirtieron unos 50 millones de dólares en la modernización de sus instalaciones, existe incertidumbre en el gremio porque a la fecha desconocen los requerimientos específicos que deben cumplir para obtener las certificaciones europeas.
“Todavía no se han negociado los términos. Hay que negociarlos y no sabemos quién los va a negociar, ni a dónde, ni en qué momento se va a negociar. Si se negocia hoy, bienvenido sea, pero desconocemos todo el mecanismo y el costo que este tendrá”, dice el presidente de la Cámara Nicaragüenses de Plantas Exportadoras de Carne Bovina (Canicarne), Juan Sebastián Chamorro.
Ante esa incertidumbre el sector industrial se ha dado a la tarea de pedir la ayuda a las autoridades económicas y sanitarias para ubicarse “lo mejor posible” dentro del marco del AdA.
“También pedimos recientemente el apoyo financiero a través de la cooperación europea para prepararnos para esta certificación y el Gobierno ya nos la ofreció a través de un programa del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific) para la transformación tecnológica que se complementa con una contrapartida de la empresa. Entonces estamos mandando nuestros requerimientos”, detalló el directivo de Canicarne, Onel Pérez.
PLANTAS SE PREPARARÁN

Mientras logran una respuesta del Gobierno, los representantes de la industria siguen indagando por su cuenta los ajustes técnicos que deben ir preparando de cara a la inspección que las autoridades sanitarias europeas y algunos compradores realizarán para extender las certificaciones.
Mientras las autoridades deciden comenzar a apoyarlos, Canicarne planea traer consultores internacionales que conozcan el mercado europeo, para que los orienten en torno a los ajustes que cada planta debe ir realizando en sus instalaciones. De momento solo saben que los cambios a realizar son en las áreas de calidad, inocuidad, sanidad animal, trazabilidad y trato humanitario.
“Entonces esa asistencia técnica será muy valiosa porque revisará hasta el último detalle de cada planta y dirá qué inversión hay que hacer y qué aspectos técnicos y de infraestructura instalar, cambiar o mejorar”, indica Chamorro y añade que algunas certificaciones privadas que pueden pedir algunos compradores pueden costar hasta 10,000 dólares cada una.
¿Y EL SISTEMA?
Pese a que Canicarne realiza esfuerzos encaminados a avanzar hacia la obtención de la certificación de sus plantas, a los representantes de la industria les preocupa que lo más importante, que es la certificación del sistema sanitario del país, no avance.
“Eso es más importante que las plantas, porque si no está certificado el sistema, ni siquiera llegarán a inspeccionar las plantas. Cuando hablamos de sistema nos referimos a la institución pública que controla la sanidad animal, es decir al Magfor”, explica Chamorro.
En el caso del Magfor, la certificación que debe cumplir es en las áreas de supervisión veterinaria, planes de contingencia ante el aparecimiento de enfermedades, laboratorios para análisis de residuos y otros que aún se desconocen, confirmaron funcionarios del Magfor que prefieren omitir sus nombres por políticas internas.
Un funcionario confirmó que hasta ahora no se ha echado a andar la comisión pública-privada de trazabilidad que permitirá avanzar en la toma de decisiones en cuanto al tema. Sin embargo, está seguro que en el plazo establecido se logrará la entrada de la carne a ese mercado. Considera que por ser una cuota regional pequeña (unas 10,000 toneladas), con la certificación de unas pocas fincas bastará para cubrir el contingente nacional.
Se podrá elegir a las fincas que están más preparadas y con el transcurso del tiempo ir avanzando en la certificación del resto. En ellas se establecerían los planes de residuos, sanitarios y de bienestar animal que solicitarán las autoridades sanitarias europeas.
“De momento es imposible que entren los más de 130,000 ganaderos que tiene el país, pero con unos pocos que tradicionalmente han sido proveedores de los mataderos se puede completar la cuota”, afirma otro funcionario del Magfor.
Reconoce además que el país está “un tanto atrasado” con estos trámites que debieron estar listos con la entrada en vigencia del AdA; lo atribuye a que por estar “a gusto” con el mercado venezolano, la industria no aceleró los trámites, y que ahora que han surgido problemas con ese mercado están más interesados en la Unión Europea.
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