EL CAIRO/AFP
La violencia se reanudó ayer en Egipto con el incendio de un edificio y la muerte de nueve policías y militares, un día después de enfrentamientos mortíferos condenados por la comunidad internacional.
Tras el operativo del miércoles, que provocó enfrentamientos en todo el país, el Gobierno saludó la “gran moderación” de la Policía. Pero ayer, después de un ataque contra la sede gubernamental de la provincia de Giza, en las afueras de El Cairo, y la muerte de los uniformados, cuya autoría fue atribuida a “islamistas”, el Ministerio del Interior anunció su decisión de permitir que sus hombres usen balas reales contra cualquier persona que ataque bienes públicos o a las fuerzas del orden.
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Por su parte, el presidente Barack Obama, hablando por primera vez en términos tan firmes contra Egipto, condenó “enérgicamente” la brutal represión contra manifestantes opositores y anunció la cancelación de ejercicios militares conjuntos entre ambas naciones. Aunque omitió referirse a la ayuda de 1,500 millones de dólares anuales que proporciona EE. UU., principalmente al todopoderoso Ejército egipcio.
LLORAN A SUS MUERTOS
Pese a la violencia arremetida contra las acampadas de los pro Mursi, los Hermanos Musulmanes, movimiento del que procede Mohamed Mursi, convocaron nuevas manifestaciones. Pero al llegar la hora del toque de queda instaurado durante un mes, desde las siete de la noche, ninguna marcha tenía lugar en El Cairo. Sin embargo, algunos manifestantes salieron a las calles de Alejandría y en Beni Suecia, al sur de la capital.
Después de la mortífera dispersión de los manifestantes el miércoles, imágenes aéreas filmadas en la noche mostraban el campamento de los partidarios de Mursi en la plaza Rabaa al Adawiya presa de las llamas. Una humareda se elevaba aún un día después de los violentos enfrentamientos, del gran campamento reducido a la nada.
EVITAR LA “GUERRA CIVIL”
Varias figuras emblemáticas egipcias se desmarcaron de la sangrienta operación de las fuerzas de seguridad. El vicepresidente Mohamed ElBaradei, premio Nobel de la Paz, que aprobó el golpe militar contra Mursi, dimitió asegurando que rechaza “asumir decisiones con las que no estaba de acuerdo”.
La prensa egipcia, ampliamente afín al Ejército, saludaba el jueves “el fin de la pesadilla de los Hermanos Musulmanes”, en expresión del progubernamental Al Ajbar, mientras el diario independiente Al Shuruq aludía a la “última batalla de los Hermanos”, al lado de fotos que muestran a manifestantes armados.
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