Robert de Niro en una secuencia de The Family, comedia negra de Luc Besson en la que vuelve a interpretar a un mafioso, junto a Michelle Pfeiffer y Tommy Lee Jones. LA PRENSA/EFE

“La vaca sagrada”

Como un corredor de fondo que ha dejado atrás los tiempos en que su fiereza interpretativa le hizo merecer el título de grande entre los grandes, Robert de Niro celebrará el cambio de década el próximo 17 de agosto sumido en la hiperactividad, con al menos ocho películas en perspectiva y lejos de pensar en el retiro.

Como un corredor de fondo que ha dejado atrás los tiempos en que su fiereza interpretativa le hizo merecer el título de grande entre los grandes, Robert de Niro celebrará el cambio de década el próximo 17 de agosto sumido en la hiperactividad, con al menos ocho películas en perspectiva y lejos de pensar en el retiro.

Tal vez como un intento de contrarrestar lo que en los últimos años han sido más críticas que alabanzas a su trabajo o quizá simplemente para aprovechar el tiempo que, según él mismo ha admitido, cada vez se le pasa más rápido, el caso es que el actor que se dio a conocer al mundo como el Vito Corleone del segundo Padrino (1974), no para.

NUEVOS PROYECTOS

Para este otoño se espera el estreno de The Family, una comedia negra dirigida por Luc Besson y producida por su amigo Martin Scorsesse, en la que De Niro reincide en la variante de mafioso cómico que tan bien le funcionó en Analyze this (1999).

Esta vez, el actor da vida al patriarca de los Manzoni, un clan mafioso de New Jersey que se acoge al programa de protección de testigos y se muda a Normandía, donde intenta a duras penas, junto a su esposa (Michelle Pfeiffer) y sus hijos, hacerse pasar por una familia normal.

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En su vida personal el cansancio demuestra hacer mella en quien una vez fue “el rey de la comedia”. Casado en segundas nupcias con la filántropa neoyorquina Grace Hightower, De Niro fue padre por sexta vez hace solo un año y medio, gracias a un vientre de alquiler. Su estatus le permite además codearse con políticos de primera línea.

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Más interés ha despertado el proyecto que prepara para el canal de televisión HBO sobre la vida del exfinanciero neoyorkino Bernard Madoff, condenado a 150 años de cárcel por la mayor estafa de la historia, y de la que es productor ejecutivo, además de protagonista.

En una entrevista reciente, De Niro explicaba que una de las cosas que más le llama la atención del personaje es cómo se las ingeniaba para conseguir que la gente que él quería formara parte de su club.

PREFIERE LAS COMEDIAS

Pero está claro que la “vaca sagrada” de Hollywood tiene últimamente predilección por las comedias, aunque suenen a versión sexagenaria de The Hangover, como Last Vegas, que le reunirá en la ciudad del juego con Morgan Freeman y Michael Douglas celebrando una despedida de soltero, y que llegará a España en enero de 2014.

O Grudge Match, en la que aparcará su condición de boxeador retirado para volver a enfrentarse con Silvester Stallone en un ring 50 años después, y que se estrena en EE. UU. en diciembre.

LEYENDA VIVA DEL CINE

Sea como fuere, el currículum de “Bobby Milk”, como le llamaban de pequeño en su barrio de “Little Italy”, hace imposible negarle el título de “leyenda viva del cine”.

Desde el trágico Travis Bickle de Taxi Driver, al veterano de Vietnam de The Deer Hunter, pasando por el James Conway de Goodfellas y sobre todo el boxeador Jake La Motta de Raging Bull, el actor ha dejado huella con una forma de entender la actuación que pasaba por la entrega total al personaje y que en la pantalla se traducía en una sorpresa continua.

Si para prepararse el papel de Travis trabajó tres meses como taxista en Nueva York, en Raging Bull ganó casi 30 kilos para recrear al boxeador una vez retirado y en The Godfather: Part II se refugió en Sicilia (Italia) para aprender italiano con el acento que requería Vito Corleone.

Él mismo ha dicho que su método es una mezcla de disciplina y anarquía. Como cuando a base de improvisar frente al espejo en Taxi Driver soltó aquel “ Are you talking to me” que ha pasado ya a la memoria colectiva de los cinéfilos.

Más alejado del método que adquirió en el Actor’s Studio, en los 90 siguió anotándose papeles notables en Awakenings (1990), Cape Fear (1991), Casino (1995) o Heat (1995), una década en la que también se estrenó en la dirección con A Bronx Tale (1993).

FESTIVAL DE TRIBECA Y OTROS NEGOCIOS

Sin embargo, la creación en 2002 del Festival de Cine de Tribeca, en respuesta a los ataques terroristas del 11 de septiembre, le empujó a embarcarse en una serie de proyectos no siempre de calidad pero eso sí, que le aseguraron cheques millonarios.

De Niro se convirtió así en el padre insoportable de Ben Stiller en Meet the Parents (2000) y su segunda parte, Meet the Fockers (2004).

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