Lucía Navas
Los dueños de negocios ubicados en el sector de Carretera a Masaya y Carretera Sur se quejan de que los vendedores ambulantes que se instalan frente a sus establecimientos les crean “competencia desleal”, porque les quita clientela y además les afecta el acceso.
La incomodidad es tal que la Cámara de Comercio de Nicaragua (Caconic) la hizo tema de la reunión del jueves pasado de la Comisión de Seguimiento, que conforman el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) y el Gobierno.
Esta situación tuvo eco en Bayardo Arce, asesor presidencial para asuntos económicos, quien considera que deben detener el aumento del comercio informal, además por cuestión del orden que debe existir en la capital.
“El Cosep nos ha planteado la preocupación —y así nos lo llevamos— de la proliferación del comercio informal que se está dando en Managua, en las carreteras de las camionetas que venden queso, venden pollo, venden ropa, venden de todo, versus el comercio formal”, dijo Arce.
También lo analizó desde el punto de vista de que el Gobierno pierde impuestos, ya que los negocios informales no los pagan.
¿QUÉ SOLUCIÓN LES DARÁN?
Rosendo Mayorga, presidente de Caconic, reconoce que los trabajos informales son reflejo de la poca oferta que existe en el mercado de las empresas formales. Pero su postura es que no se puede afectar a la pulpería o al supermercado que está formal y paga sus impuestos.
“No queremos eliminar a esos trabajadores, pero proponemos que se les reubique en otro sitio para que así ganemos ambos lados”, dijo.
Según datos de la Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide), divulgados por el Gobierno, hasta diciembre pasado la informalidad afectaba al 79.21 por ciento de las personas ocupadas.
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