Calles abandonadas en El Tambo
Rezaye Alvarez M.
El Tambo es una comunidad que según sus mismos pobladores una parte le pertenece Nindirí y la otra mitad a Managua y es por eso mismo que ninguna de las dos municipalidades les resuelven sus problemas.
Pero fue precisamente cuando llegaron de Enacal a ejecutar un proyecto sobre cambio de tubería para agua potable que rompieron el pavimento y luego ninguna de las dos alcaldías (de Managua o Nindirí) lo llegaron a arreglar.
Para Trinidad Serrano esos enormes charcos también representan un posible foco para el brote de dengue.
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En un trecho de unos 200 metros, enormes huecos dificultan la circulación de vehículos, autobuses, mototaxis, bicicletas y hasta de los peatones.
Estos enormes huecos más bien parecen lagunas, porque desde hace unos dos meses tubos que abastecen de agua potable al sector reportaron fugas, llenando los enormes huecos con agua.
A pesar que los pobladores de El Tambo han llamado a la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), los huecos siguen ahí llenos de agua.
Yesenia Gámez, habitante del sector, contó que esos tubos ya habían reportado una fuga, pero en ese momento una cuadrilla de Enacal solucionó el problema. Sin embargo, los tubos se volvieron a romper y el agua se empozó.
Gámez narró que por las noches ese trecho de camino se torna más peligroso porque ya se han ido microbuses, caponeras y que casualmente ayer por la mañana unos niños que se dirigían a la Escuela Pablo Antonio Cuadra, ubicada a unos 50 metros del primer hoyo, se fueron en una de las lagunas y tuvieron que regresar enlodados a sus casas.
CONDUCTORES AFECTADOS
Para el conductor de bus de la ruta 262, Camilo Sánchez, es un peligro cruzar el trecho de “las lagunas” porque se enfrentan al riesgo de golpear a algún peatón o a otro vehículo.
Otro aspecto que Sánchez señaló es que por el agua, las unidades de buses se deterioran con mayor velocidad y esa es la única ruta que pasa por el sector.
También los conductores de las mototaxis manifestaron que sus unidades se dañan al circular por ese sector. Según Luis Fernando Palacios “casi no nos gusta venir de este lado y a la gente le toca caminar”.
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