
La propuesta del sector sindical —de que solo a los empleadores se les incremente la tasa de cotización al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS)— es rechazada por el sector empresarial, desde los negocios formales más pequeños, hasta por las grandes empresas.
De hecho, el Consejo Nicaragüense de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Conimipyme) y el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) advierten que cualquier alza en el aporte patronal representaría incrementos en los costos de operación, lo que luego podría reflejarse en los precios de los productos y servicios; además limitaría la formalización del empleo y nuevas contrataciones, según afirman representantes gremiales.
Esta semana se dio a conocer una propuesta de elevar en tres puntos porcentuales la cuota patronal y laboral en un plazo de nueve años, en la búsqueda de salvar las finanzas del INSS.
“Vamos a estar con costos muy altos en mano de obra y eso influye en frenar la contratación”, adelanta Alfonso Valerio, presidente de Conimipyme.
1. Aumentar el salario máximo cotizable.
2. Aumentar el número de contribuciones.
3. Modificar la fórmula de cálculo de las pensiones.
4. Elevar la edad de jubilación.
5. Subir la participación de nuevos trabajadores jóvenes en un 25 por ciento.
6. Incrementar la tasa de contribución.
7. Crear un segundo pilar. Sistema complementario de ahorro individual.
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Esto incluso “realmente” pondría en “muy mala situación” a aquellas empresas micro que buscan pasar a ser pequeñas y las pequeñas que trabajan por convertirse en medianas empresas, añade Valerio, por el incremento en los costos de operación que representaría aumentar el aporte patronal.
Y es que en la estructura de costos de las empresas los gastos de mano de obra (que van desde el pago de planilla hasta el aporte al INSS, Inatec y prestaciones) son elevados. Pueden ir desde un veinte por ciento hasta un setenta por ciento en casos de negocios intensivos en personal, como son las empresas que operan bajo el régimen de zona franca.
FUERTE “GOLPE”
Hoy los empleadores aportan al INSS el equivalente al 16 por ciento del salario de los trabajadores y estos pagan el 6.25 por ciento de su ingreso. De concretarse la propuesta de incremento “tres y tres”, los empleadores pasarían a pagar 19 por ciento y los asalariados 9.25 por ciento.
Es decir que alguien que gana unos diez mil córdobas mensuales dejaría de pagar al mes 625 córdobas, para aportar 925, mientras que su empleador aumentaría de 1,600 córdobas a 1,900 su contribución.
Pero, si se hiciera caso a la propuesta sindical, el trabajador seguiría pagando los 625 córdobas, y su empleador tendría que dar cada mes 2,200 córdobas al INSS por él.
Con solo el incremento de tres puntos porcentuales en el aporte patronal, cada mes esto representaría un egreso adicional aproximado de 146.5 millones de córdobas en los empleadores, según cálculos hechos sobre la base de datos oficiales.
El Banco Central de Nicaragua registra que en febrero había 661,600 afiliados al INSS con un salario promedio de 7,383.6 córdobas al mes. El aporte del 16 por ciento del empleador sobre ese salario es de 1,181.37 córdobas, que multiplicado por el total de trabajadores significaría un pago al Seguro Social de 781.5 millones de córdobas cada mes.
Si ese empleador empieza a pagar al INSS un 19 por ciento de ese salario, su aporte aumentaría a 1,402.8 córdobas al mes, que multiplicado por el total de asegurados representaría unos 928.1 millones de córdobas, es decir que el incremento de tres puntos sacaría automáticamente de las cuentas de los empleadores aproximadamente 146.5 millones mensuales.
Cabe aclarar que esta es una aproximación sobre el salario promedio de todos los asegurados —que es el único dato disponible— pero la tasa de cotización solo se aplica sobre salarios inferiores a 1,500 dólares.
José Adán Aguerri, presidente del Cosep, sostiene que los más afectados serían los empresarios privados, pues de los 674 mil afiliados al INSS que reporta el Gobierno hasta mayo, más de 500 mil están en el sector privado. El resto es empleado por el Estado o son cotizantes individuales.
El representante de las grandes empresas de Nicaragua afirma que el planteamiento del sector sindical le resta seriedad a la discusión de la reforma al sistema de pensiones, y que no debe perderse de vista que el beneficio del fortalecimiento del Seguro Social es para el trabajador.
“Por eso hablamos que son costos compartidos, no es un tema que otro asuma mis costos, es un tema de que si yo soy parte del beneficio, pues yo tengo que poner parte del costo para sostener ese beneficio”, sostiene.
El sector privado acordó el jueves pasado con el Gobierno que cualquier propuesta de reforma al Sistema de Seguridad Social sea presentada después del 10 de septiembre y buscan que se implemente a partir del 2014.
UN PROBLEMA DE POCOS
La reforma al Sistema de Seguridad Social incidirá en una mínima parte de la Población Económicamente Activa, pues actualmente la cobertura del INSS es de apenas el veinte por ciento de los trabajadores ocupados. En diciembre de 2012, según datos oficiales, había 3.09 millones de personas ocupadas y ese mes solo había 643,538 asegurados.
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