Además de la limpieza diaria, es necesario los tratamientos exfoliantes, peelings y productos cosméticos con partículas de arrastre, que se ocupan de conseguir una superficie cutánea más fina y lisa y facilitan la reflexión de la luz.

¡Siempre radiante!

La luminosidad de la piel depende directamente de su capacidad para reflejar la luz. Una piel luminosa es una dermis con un tono bonito y saludable y un aspecto resplandeciente.

La luminosidad de la piel depende directamente de su capacidad para reflejar la luz. Una piel luminosa es una dermis con un tono bonito y saludable y un aspecto resplandeciente.

La reflexión de la luz está influenciada en gran medida por el estado de la superficie cutánea, si la capa córnea está engrosada y rugosa o la piel está deshidratada la reflexión de la luz es menor y la piel aparece mate y apagada.

“En cambio si la superficie es lisa y regular y la dermis está hidratada se reflejan mejor los rayos de luz en todas las direcciones, de forma que la piel parece radiante”, explica la esteticista Felicidad Carrera.

La luminosidad también depende del tono de la piel, que entre otros factores está influenciada por la presencia de dos pigmentos, la melanina y la hemoglobina presente en los capilares de la dermis.

CUIDADO CON LAS ARRUGAS

En una piel sin luminosidad se ven más marcadas las arrugas, el tono es cetrino, opaco, mate, apagado, nada favorecedor y de aspecto envejecido.

Algunos factores inciden negativamente en la luminosidad cutánea: el estrés, el sedentarismo, la falta de sueño y descanso, la edad, la mala alimentación, el exceso de sol, la exposición al frío, la contaminación, los cambios bruscos de temperatura o la limpieza insuficiente.

Lo bueno de todo esto es que la industria cosmética y los centros cosméticos trabajan para desarrollar fórmulas que contribuyen al embellecimiento, con un amplio abanico de productos y tratamientos ricos en principios activos que mejoran la luminosidad de la dermis.

“Los tratamientos de limpieza profunda de piel ayudan a eliminar imperfecciones que alteran la superficie cutánea engrosándola, como también lo hacen los productos de limpieza que se utilizan a diario en casa”, afirma Felicidad Carrera.

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