Tatiana Rothschuh
“Habían cancelado un préstamo de 90 millones de dólares para un cargamento de maíz, pues enfrentábamos crisis y estábamos entusiasmados porque con eso también pensábamos integrar un proyecto pedagógico con Liceo Agrícola, no nos iban a rendir por hambre y decidimos realizar la primera feria del maíz que ahora llega a los 22 años”, rememoró De Castilla.
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Los juigalpinos se volcaron hoy hacia la Normal Regional “Gregorio Aguilar Barea”, para degustar los diferentes platillos y bebidas, en la XXII Feria “Somos hijos del Maíz” que los docentes realizaron en el marco de la celebración de la Virgen de la Asunción.
Entre música de las bandas estudiantiles y los filarmónicos, los ciudadanos abarrotaron la entrada y cancha deportiva de la Normal, donde unos 150 expositores ofrecieron entre uno y hasta tres productos.
“Con voluntad y entusiasmo cada uno ha traído su mejor platillo o bebida en este feria que la Normal ha institucionalizado”, destacó la profesora Juana María Ayestas, coordinadora de propaganda del Consejo de dirección.
La sopa con albóndigas, elote, güirila, yoltamal, tamal, rosquillas, empanadas, atole, chicha, enchiladas, chingue y hasta chicha bruja, es parte del arte culinario expuesto en la feria.
Carmen Álvarez, hija de la “Chabelita vende atol”, agotó las 100 bolsas de la tradicional bebida llamada “chingue” que prepara a base de maíz, clavo de olor, canela, vainilla y leche. Además del lleno en los stand de comidas, los que gustan de las bebidas fuertes se acercaban donde Helen Espinales, que ofrecía la bolsa de chicha fuerte a 10 córdobas. Explicó que la preparación es tan simple, pues se pone el maíz a nacer entre 22 días o un mes y se le echa agua y azúcar. “Es de puro maíz y si no se le hecha licor no es prohibido”, apuntó.