Lucía Navas
Primero el Gobierno reconoce que la situación financiera del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) es “frágil y delicada”. Media hora más tarde, el Fondo Monetario Internacional (FMI) reitera que las decisiones deben tomarse con prontitud para evitar que el Sistema de Seguridad Social entre en una crisis a corto y mediano plazo.
Ese escenario sobre el INSS marcó el primer encuentro de las autoridades con el nuevo jefe de misión del FMI, Przemek Gajdeczka, quien fue acompañado por el subdirector para el Hemisferio Occidental del Fondo, Miguel Savastano y Juan Fernando Zalduendo, representante del organismo en el país.
Wálmaro Gutiérrez, diputado sandinista y presidente de la Comisión Económica de la Asamblea Nacional, aceptó que apremia el inicio de la negociación entre el Gobierno, empresarios y sindicatos para decidir la reforma en que se dará solvencia al INSS.
“No podemos negar que en este momento el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social se encuentra en una situación sumamente frágil y delicada y eso hace imperativo que todos los nicaragüenses asumamos nuestra propia responsabilidad”, dijo Gutiérrez al final de la visita de Gajdeczka a la Comisión Económica.
Alberto Guevara, presidente del BCN, dijo que la estabilidad y el crecimiento de la economía, la reactivación del crédito, una inflación estable y las reservas internacionales en niveles adecuados dan las condiciones para acordar un nuevo programa con el FMI.
Savastano analiza que “el compromiso de este Gobierno con la estabilidad económica es indudable y ejemplar para muchos países de la región, porque entienden ellos que es el ángulo fundamental para afrontar los retos de una economía como la de Nicaragua”.
Partiendo de esas buenas notas, el Fondo quiere alinear las estrategias que tendrá el nuevo programa para definir su conveniencia y los compromisos que se pedirán al país.
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La presión en las finanzas del INSS es mayor con el pago de 18 millones de córdobas mensuales en pensión reducida a 10,951 jubilados que no completaron las 750 semanas cotizadas.
POCO TIEMPO PARA ACTUAR
Gutiérrez reconoce que se debe actuar para conseguir la sostenibilidad del INSS. “Actualmente, el sistema tal y como está, si se sigue pagando (las pensiones) —lo han dicho técnicos— en el 2022, 2024 no tendríamos INSS. Por eso es que se hace necesario ya iniciar con el franco diálogo para fortalecer el Sistema de Pensiones”.
La coincidencia del Fondo y el Gobierno es que aún el INSS muestra un superávit financiero donde las cotizaciones de los asegurados activos son suficientes para pagar los beneficios, incluida la pensión reducida.
Pero Savastano, subdirector del FMI para América Latina, recordó que los problemas surgirán con el tiempo. “Las autoridades (de Nicaragua) son realmente conscientes de este asunto y está en su agenda de trabajo. Es cuestión de llegar a un acuerdo”, dijo.
Alberto Guevara, presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), afirmó que el pago de la pensión reducida no afecta el Presupuesto General de la República porque se cubre con las cotizaciones de los asegurados activos y con las inversiones del propio INSS.
Guevara admite la preocupación de analizar opciones “para tratar de asegurar que en el largo plazo podamos mantener un Sistema de Seguridad Social sostenible y que resuelva las necesidades de los nicaragüenses en todo momento”.
La reforma necesaria “es integral y sistémica” al Sistema de Pensiones que incluyan medidas legales para “hacer del INSS una institución más solvente y económicamente más estable en el corto, mediano y largo plazo”, dijo Gutiérrez.
FMI PIDE RESOLVER
La sostenibilidad de las finanzas del INSS ha sido tema constante en la agenda con Nicaragua, pero el FMI reconoce que la respuesta para frenar un déficit es “muy complejo y difícil”.
Savastano apuntó que si bien se calcula que “la gravedad del problema” del Sistema de Seguridad Social se materializará en diez años, no se debe esperar, sino que “tienen que arreglarlo” antes.
La recomendación del Fondo a Nicaragua, como a cualquier país que esté en una situación similar, es que “hay que usar el tiempo que se tiene para hacer las reformas previsionales, regulatorias, las reformas paramétricas o técnicas para que antes de llegar a diez años, esa situación no se vislumbre como peligrosa”, expresó.
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