Washington/EFE
El diario The Washington Post, fundado en 1877 y propiedad de la familia Graham desde 1933, fue vendido ayer, por US$$250 millones, al fundador del portal de ventas en internet Amazon, Jeffrey Bezos, quien prometió dejar la gestión del día a día del diario en los actuales editores, aunque aseguró en una carta a los empleados que “habrá cambios en el Post”.
Jeffrey P. Bezos, aseveró ayer que “el diario mantendrá su deber con sus lectores y no con los intereses privados de sus propietarios. Continuaremos siguiendo la verdad donde quiera que nos lleve, y trabajaremos duro para no cometer errores”.
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El diario, era hasta ayer uno de los últimos buques insignia de diarios de propiedad familiar en Estados Unidos, un modelo que alcanzó su cenit en el siglo XX, pero que parece condenado a la desaparición en el XXI.
“Este es un momento que mi familia y yo jamás creímos que llegaría. The Washington Post Company (hasta ahora propietaria del diario) está vendiendo el periódico que ha poseído y nutrido durante ocho décadas”, indicó en un comunicado a los empleados Katharine Weymouth, editora del diario, miembro de la cuarta generación de los Graham, y quien seguirá al frente del diario.
Su tío, Donald Graham, el director ejecutivo de la compañía y máximo responsable de la venta al millonario Bezos, expresó ayer que “el Post podría haber sobrevivido bajo (nuestra) propiedad y haber sido rentable en un futuro inmediato. Pero queríamos más que la mera supervivencia. No digo que esto garantice el éxito, pero nos da una posibilidad mucho mayor de alcanzarlo”.
Tras unos años noventa espléndidos, en los que el “Post” ingresó cifras jamás registradas, el principal diario de Washington vio durante los últimos seis años cómo los ingresos de explotación de la compañía caían hasta un 44 por ciento, a la par que la circulación de su edición bajaba un siete por ciento solo en la primera mitad de 2013.
Se abría un futuro incierto sobre un diario de referencia en EE. UU., que adquirió máxima notoriedad en la década de 1970, cuando bajo la dirección de Katharine Graham, el “Post” dejó su huella en la historia estadounidense con la publicación de los papeles del Pentágono —junto al The New York Times— y del escándalo Watergate, que forzó la dimisión del presidente Richard Nixon.
Katharine, madre de Donald, fue una mujer pionera en un campo hasta entonces reservado a los hombres y, según el propio diario, logró sobreponerse tanto a ello como a su inexperiencia y dirigir el periódico a “uno de sus periodos más coloridos y de mayor expansión”.
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