Los actores se someten a transformaciones físicas constantemente para sus papeles, ese es su trabajo.
A pesar de esto, a muchos les parece sorprendente ver a Sharon Stone —quien a sus 55 años todavía luce impávida como la elegante rubia cruzando sus piernas que interpretó hace dos décadas en Bajos instintos —, oscura, seria, desgarbada y casi irreconocible en Lovelace .
“Nadie se dio cuenta que era ella”, dijo Amanda Seyfried, quien interpreta a la hija de Stone, la estrella de Garganta profunda, Linda Lovelace, en la película que se estrena el viernes. Pero Stone dice que aunque le gusta que la gente y que también tuvo que transformarse para interpretar su papel en Bajos instintos en 1992.
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