Para el diputado Carlos Langrand, miembro de la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN), las declaraciones del empresario chino Wang Jing, sobre la ruta del Gran Canal y la posterior aclaración de su equipo de relaciones públicas, solo confirma la poca transparencia que hay en el megaproyecto, aprobado a toda prisa por los diputados oficialistas del Frente Sandinista.
Ortega ha dicho que el canal no resolverá todos los problemas de Nicaragua y que se debe prestar atención a la agricultura, agroindustria, la productividad y la educación, entre otros temas.
Sin embargo, Jarquín lamenta que Ortega no ha hablado de políticas gubernamentales para impulsar cambios en la productividad agrícola o la ganadería, tampoco ha hecho nada para apoyar a los cafetaleros afectados por la roya, como debería.
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Langrand opinó que con el currículum de Jing quedó claro que él es una persona sin experiencia en grandes obras y sus declaraciones ahora dejan entrever que esa es una inexperiencia total, porque está hablando sin tener los resultados de los estudios de factibilidad.
Jing habría dicho el pasado 30 de julio al diario inglés The Telegraph que la ruta del Gran Canal ya está definida. Sin embargo, su grupo de comunicación señaló que están a la espera de los estudios de factibilidad por lo cual siguen considerando cinco rutas para el megaproyecto.
“Si está hablando, es un divorcio entre él y su equipo, es desconocimiento o es un ‘blof’, lo que estamos presenciando. Esto comenzó mal desde el mismo momento en que el Gobierno aprobó de manera inconsulta en una semana la concesión y estamos reafirmando que esto no ha sido transparente. Pareciera que hay intereses más allá del sueño de la patria de tener un canal”, advirtió el parlamentario.
JING AGREGA dudas
El abogado y economista Edmundo Jarquín, en su programa radial El Pulso de la Semana, manifestó que el empresario chino ha agregado dudas con sus declaraciones, que obligan a cuestionar la credibilidad de la obra, pues además de hablar de una ruta definida sin los estudios correspondientes, Jing antes dijo estar ciento por ciento seguro de que la construcción comenzará en diciembre de 2014 y terminará en cinco años, es decir, en el 2019.
“Uno se pone a pensar que si la ampliación del canal de Panamá, que es una obra modesta en comparación con el canal por Nicaragua, tomará ocho años, ¿cómo el canal por Nicaragua se construirá en cinco años?”, aseguró Jarquín.
Agregó que otro aspecto que genera dudas es el hecho de que el empresario chino haya afirmado tener cinco mil personas trabajando en los estudios de factibilidad, cuando Bill Wild, uno de sus asesores, dijo al periódico South China Morning Post, que la compañía tenía media docena de empleados en esa ciudad, y que otra docena estaba viniendo a Nicaragua.
Según el diputado Langrand, de la BDN, lo que hay son especulaciones para conseguir capital “y puede ser una megaestafa”.
Ortega ha dicho que el canal no resolverá todos los problemas de Nicaragua y que se debe prestar atención a la agricultura, agroindustria, la productividad y la educación, entre otros temas. Sin embargo, Jarquín lamenta que Ortega no ha hablado de políticas gubernamentales para impulsar cambios en la productividad agrícola o la ganadería, tampoco ha hecho nada para apoyar a los cafetaleros afectados por la roya, como debería.
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