Aun cuando sus gestos no se parecen en nada a los de un lanzador matador, de esos que fruncen el ceño, aprietan la mandíbula y disparan al corazón del adversario, Yu Darvish sigue ganando espacio como tirador macabro.
La última presentación del espigado y angosto lanzador de los Rangers acabó con siete ceros, ninguna base y 14 ponches, mientras sometía a los Diamonbacks con sus disparos a todos los ángulos de la zona de strikes.
Los 14 ponches del nipón no pasarían de ser una gran faena, que seguro dentro de poco será sucedida por otra, si no fuera porque al situar su ritmo en perspectiva vamos a poder apreciar los niveles que está consiguiendo.
Por ejemplo, este año hay seis partidos en los que un lanzador ha ponchado a 14 o más bateadores. Cuatro de esos seis, son de Darvish, quien tiene 16 juegos de esa magnitud en sus primeros 50 desafíos en las Mayores.
Si Darvish vuelve a ponchar a 14 en un partido se une a Sam McDowell, quien lo hizo cinco veces en 1968. Ahora, si lo hace dos veces más, entonces estará a la par de Randy Johnson, quien lo hizo seis veces en 1997.
Pero hay otra motivación que Darvish podría tener. Si continúa “fusilando” adversarios a ese ritmo, quizá alcance los 500, algo que solo dos lanzadores han conseguido en sus primeras dos temporadas desde 1893.
Dwight Gooden ponchó a 544 bateadores combinando 1984 y 1985. Es lo máximo. Antes, Herb Score de Cleveland, había logrado 508, sumando 1955 y 1956. Darvis tiene 407, más 11 aperturas.
El japonés tiene promedio de 12.07 ponches por juego de 9 innings, así que no nos asustemos si lo logra.
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