Madrid/EFE
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, acudió ayer ante el Parlamento para abordar el llamado “caso Bárcenas”, después de que el extesorero del Partido Popular (PP), Luis Bárcenas, denunció ante un juez la supuesta existencia de una contabilidad “B” en el PP, que preside Rajoy, con entrada de dinero de donaciones irregulares de empresarios y la salida de fondos en forma de sobresueldos a dirigentes opacos fiscalmente.
Rajoy, mencionado expresamente por Bárcenas, negó ayer esas acusaciones, garantizó que en el PP solo hay una contabilidad legal y lamentó haber confiado en un hombre al que él mismo nombró tesorero y al que facilitó un escaño de senador.
Añadió que esas acusaciones son “una estrategia de defensa” por parte de Bárcenas, aunque admitió que en su partido se pagaron “remuneraciones complementarias” en función del cargo y cuya declaración al fisco es “una responsabilidad individual. Yo siempre lo he hecho”.
Bárcenas, investigado por delitos fiscales, blanqueo y cohecho, está en la cárcel desde junio por el riesgo de fuga y atesora cuentas en diversos países superior a 63 millones de dólares.
Fue mayoritaria la petición de elecciones anticipadas. El líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Alfredo Pérez Rubalcaba, exigió la dimisión de Rajoy, de quien dijo que “es imposible que no supiera” que en su partido hubiera una contabilidad paralela secreta.
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