Lucydalia Baca Castellón
El proceso de trazar a los animales tiene un costo de cinco dólares, tres son asumidos por el Estado y corresponden al proceso de registro. El resto debe ser pagado por el ganadero y corresponde al costo de la chapa que se cuelga en la oreja de la res. Si esta es visual cuesta un dólar y dos dólares cuando es electrónica.
Juan Carlos Miranda, coordinador del programa de trazabilidad de la Dirección General de Protección y Sanidad Agropecuaria (Dgpsa), explica que para agilizar el proceso, que hasta ahora estaba a cargo de 37 técnicos del Magfor, se ha autorizado a 148 operadores de trazabilidad y otros cien están en proceso de ser habilitados. Ellos ofrecen sus servicios de manera privada y luego pasan la información al Magfor.
Adicionalmente, algunas organizaciones privadas como la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN) y TechnoServe desarrollan proyectos que incluyen el registro de los animales. La orientación general es priorizar el registro de los animales más jóvenes.
[/doap_box][doap_box title=»Cuotas desiguales» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
[/doap_box]
La entrada en vigencia del Acuerdo de Asociación (AdA) debería convertirse en la solución ideal para contrarrestar la reducción de la demanda y el estancamiento del precio que enfrentó la venta de carne al exterior durante el primer semestre del año, y que provocó la caída del 7.82 por ciento de las exportaciones. Sin embargo, la trazabilidad y otros requisitos, que aún se desconocen, demorarán al menos por los próximos 18 meses la entrada de estos productos al mercado de la Unión Europea (UE).
Y aunque los impedimentos van más allá de que cada res porte en su oreja una chapa que certifique su origen, de momento los países del istmo parecen estar concentrados únicamente en completar el registro de los hatos, para posteriormente comenzar a cumplir el resto de requisitos que establece ese mercado de gran demanda y que se caracteriza por pagar precios más altos que el resto del mundo.
“Se está afinando el tema de trazabilidad, pues en este aspecto se ha encontrado que deben trabajar un poco mas”, dice Silvia Cuéllar, directora ejecutiva de la Corporación de Exportadores de El Salvador (Coexport), país que aporta únicamente 0.38 por ciento a las exportaciones de carne del istmo.
Estuardo Castillo, presidente de la Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport), reconoce que el cumplimiento de la “trazabilidad y otros estrictos sistemas para controlar la calidad e inocuidad”, es la clave para incursionar a ese mercado.
Sofana López, analista de información de mercados del nicaragüense Centro de Exportaciones e Inversiones (CEI), considera como un gran avance la creación de la NTON11-026-10, publicada en octubre del año 2011, a través de la cual se establecen “las disposiciones para el sistema de registro de establecimiento rural o finca, identificación y movilización de los animales bovinos”.
TRAZABILIDAD NO IMPIDE
En el caso de Nicaragua, que aporta casi el ochenta por ciento de la carne y sus despojos que Centroamérica vende al resto del mundo, el programa de trazabilidad ya avanzó lo suficiente para dejar de ser impedimento para la entrada de estos productos al mercado europeo.
“La Unión Europea no pide que esté trazado todo el hato. Puede ser segmentado y ya las 45,000 fincas que están registradas pueden iniciar los trámites para obtener la certificación que permita que la carne que producen sea aceptada en el mercado europeo”, explica Juan Carlos Miranda, coordinador del programa de trazabilidad de la Dirección General de Protección y Sanidad Agropecuaria (Dgpsa) del Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor).
Según Miranda unas 560,000 reses de las 45,000 fincas inscritas están dentro del programa de trazabilidad y la carne que produzcan podría entrar a la UE. Pero hay otros requisitos que tanto las fincas como los cuatro mataderos industriales que funcionan en el país deben cumplir y para hacerlo se requiere de grandes inversiones.
Para determinar las acciones que se ejecutarán para cumplir las exigencias de ese mercado, el Magfor constituyó una comisión público-privada de trazabilidad que aglutina a representantes de todas las organizaciones involucradas en la industria cárnica.
“Todavía no nos hemos sentado pero está previsto que en las próximas semanas se comience a analizar las decisiones que se tomarán para determinar los mecanismos de fijación de las cuotas y el cumplimiento de los requisitos que aún quedan por cumplir”, indica Miranda.
SE NECESITAN INVERSIONES
Juan Sebastián Chamorro, presidente de la Cámara Nicaragüense de Plantas Exportadoras de Carne Bovina (Canicarne), reconoce que además de la determinación de las condiciones de trazabilidad y certificaciones que imponga la UE, hay otra serie de requisitos que aún se desconocen, pero que son negociables.
Uno de estos es la trazabilidad de cada corte de carne al consumidor. Para esto los mataderos deben invertir en equipos que permitan dar continuidad al número de registro de la res hasta cada corte, a través de un código de barras.
Según Chamorro, aún desconocen cuánto costarán estos equipos, pero saben que son grandes inversiones “bastante considerables, millonarias. Pero que siempre son rentables y que valen la pena, porque ese continente paga precios más altos y entrar ahí abre grandes posibilidades. Además creo que se puede pedir financiamiento a las autoridades europeas”.
Adicionalmente, las plantas deben iniciar también un proceso de certificación que requerirá ajustes en sus procesos. “Canicarne contrató un consultor internacional que determinó los cambios que debe hacer cada planta. Cada una ya tiene una lista de acciones que deben implementarse. Pero aún se desconoce cuánto costarán estos cambios”, reconoce el dirigente de Canicarne.
Una vez establecidos estos cambios iniciará el trámite para obtener la certificación, que Canicarne espera se agilice porque las plantas desde hace varios años poseen la certificación de las autoridades agrícolas de Estados Unidos. Sin embargo, Chamorro reconoce que de no surgir inconvenientes adicionales, estos procesos no podrán estar listos antes de año y medio.
Mientras estos procesos avanzan, Canicarne ha comenzado a buscar mercados con algunos despojos a los que no se les exige tantos requisitos. Según la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (Sieca), entre enero y marzo el de España compró a Nicaragua despojos congelados que generaron unos 38,611 dólares en ingresos, pero esto es “una gota en un mar”, tomando en cuenta que en ese mismo período el país logró exportaciones de carne y despojos por 108.2 millones de dólares.
Ver en la versión impresa las páginas: 3 C
