Agradecimiento de Luciana
Queridos tíos abuelos, Ana María, Ligia y Jaime Chamorro Cardenal. Me he sentido muy conmovida por el apoyo que he recibido de parte de ustedes, y particularmente por hacer públicos esos gestos de apoyo con comentarios tan lúcidos publicados recientemente en LA PRENSA.
La verdad yo nunca había vivido algo como lo que me pasó el 22 de junio, y me cuesta creer que la gente es capaz y se preste a hacerle daño a otras personas de esa manera.
A como escribí, la parte más dura fue pasar tanto tiempo sin saber qué estaba pasando con mi hermano Andrés, al igual que el sentimiento de impotencia que resulta de saber que quienes deben protegerte están siendo cómplices de la violencia.
He estado reflexionando mucho sobre la forma en que asesinaron a mi abuelo, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y la valentía que tuvieron ustedes en ese momento para pronunciarse ante la injusticia y usar las herramientas que tenemos a la mano que son la pluma y la palabra. La verdad les admiro y me enorgullezco de venir de una familia que lucha con argumentos.
Espero que algún día tengamos la oportunidad de conversar y poder agradecerles personalmente este gesto de cariño y solidaridad que han tenido no solo conmigo, sino con los otros jóvenes y ancianos que fuimos golpeados y amenazados ese día.
Luciana Fernanda Chamorro Elizondo.
Contradicciones sobre Ley del INSS
Es común que algunas veces, una parte o todo del mensaje que el presidente de un país dirige a sus ciudadanos, es preparado por asesores que, supuestamente, dominan la materia sobre la cual se va a referir el mandatario. Lamentablemente durante la pasada celebración del 19 de julio, Daniel Ortega dio lectura a desacertados datos proporcionados por asesores, que nos han dejado sorprendidos por su insuficiencia sobre el tema en particular relacionado con la pensión mínima reducida de vejez, que pudo haberse planteado de una forma menos complicada.
En principio, estaba en funciones la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional de la República de Nicaragua, cuando se emitieron los decretos 974 y 975, que dieron creación a la Ley de Seguridad Social y su Reglamento, respectivamente el 11 de febrero de 1982 y que en sus artículos 49 y 56, se refieren al derecho a obtener una pensión mínima de vejez. El arto. 56 del Reglamento fue derogado por el decreto 38-94 del 12-9-94, pero el arto. 49 de la Ley quedó vigente, y en consecuencia, la base para el debido reclamo del derecho al pago de una pensión mínima permanece válida.
Los asesores presidenciales omitieron n que para 1990 los recursos financieros del INSS estaban casi totalmente agotados, porque habían sido destinados para fines ajenos a esa institución. Lo conducente hubiese sido restituir el arto. del Reglamento, para completar el derecho de los asegurados que lograron alcanzar las 250 cotizaciones como mínimo. El arto 44 del Reglamento viene a ser ajeno, porque no ha sido la demanda principal de esos asegurados, pero lo novedoso es la creación de una tabla que se dio a conocer en el discurso presidencial y que será integrada a la actual Ley del INSS, la cual se refiere al pago de una pensión según el número de cotizaciones alcanzadas y que comprende desde 250 hasta 749 cotizaciones, lo cual es más equitativo de manera proporcional y verdaderamente viene a favorecer a estos grupos.
También hubo mención de la actitud de algunos empresarios que no enteraban al INSS las deducciones correspondientes al salario de los trabajadores, sin embargo, los asesores omitieron,que de igual manera ha sido el comportamiento de la administración de muchas Alcaldías, y que constituye gran parte del saldo de adeudos patronales por cobrar por la cantidad de más de 1,420 millones de córdobas, según su Estado de Situación Financiera al 31 de diciembre de 2012.
El doctor Roberto López, presidente ejecutivo del INSS, se había referido a la cantidad de asegurados que alcanzaron las 250 cotizaciones y que según él, son más de 54,000. Pero el discurso presidencial mencionó un número de solo ocho mil y el doctor Gustavo Porras, dirigente sindical, imploraba en la tarima cuando se dio la marcha multitudinaria de días anteriores, disfrazada a favor de los adultos mayores, que no se podía pagar la pensión mínima porque el INSS no tenía fondos. Daniel hizo quedar en ridículo a ambos personajes, al afirmar lo contrario en su discurso durante la celebración del pasado 19 de julio.
Miguel Altamirano.
Agravio a Héroe Nacional
Otra vez se manifiesta mas la mentalidad del inconstitucional Daniel Ortega, reflejando su repulsión a los ciudadanos demócratas y honestos, ahora al cambiar el nombre al parque del Héroe Nacional Pedro Joaquín Chamorro Cardenal (PJChC). Al parecer cree Ortega que va a minimizar al Mártir de las Libertades Públicas, quien dedicó su vida a la defensa de la democracia, los derechos humanos, la libertad de expresión, a hablar y escribir en nombre de los que no lo podían hacer. En el lugar que fue inmolado el doctor Chamorro Cardenal es donde corresponde honrar su memoria.
Considero un agravio al doctor Chamorro Cardenal, a su familia y a sus compatriotas que valoramos su legado de patriotismo y civismo, cambiar el nombre del parque Pedro Joaquín Chamorro Cardenal por el de Alba. Pero como expresó el doctor Danilo Aguirre, le pueden cambiar el nombre al sitio donde fue asesinado, pero seguirá siendo parque Pedro Joaquín Chamorro Cardenal para todos los nicaragüenses, que como él amamos a nuestra patria.
En la perorata del pasado 19 de julio, Ortega habló de expansionismo europeo, pero no mencionó el expansionismo cubano de los hermanos Castro, quienes han implantado el fracasado sistema marxista leninista en Venezuela. Este país, con el poder del crédito por el petróleo que exporta a Bolivia, Ecuador, Nicaragua y varias islas del Caribe, financia regímenes que imponen el secretismo, la persecución a los medios de comunicación independientes, la negación del acceso a la información a la que tienen derecho los pueblos, a los que en una forma burlesca les dicen “pueblo presidente”.
Luis Solórzano, Granada.
Museo de la corrupción
Hernán Estrada, flamante procurador general de la República, orientó a los encargados de su propaganda que deben mantenerse en la página web de la institución el antiguo segmento “museo de la corrupción”, para que el público conozca cómo se desgobernó Nicaragua de 1990 a 1996. En ese periodo el dictador Ortega gobernó “desde abajo” las asonadas, tranques y protestas armadas eran cotidianas y normales, los dirigentes de secuestros masivos, asaltos a bancos, destrucción de ciudades como Estelí donde murieron 45 personas inocentes tenían que ser perdonados en amnistías generales.
De acuerdo con el momento de crisis moral, cívica y económica en que nos ha metido el orteguismo el procurador tiene toda la razón; a ningún nica le gusta que le recuerden “la década perdida” tiempo de dolor, sacrificios, horror y muerte de miles de santos inocentes. También afecta nuestra paz estar recordando “la piñata sandinista” de 1990 cuando se dio el más grande robo de la historia que nos colocó como el país más pobre y corrupto de América, además que nos avergonzó ante el mundo entero.
Y tiene razón Estrada; en su museo no cabrían tantos nombres de magistrados, jueces, diputados, alcaldes, concejales, policías y miles de funcionarios orteguistas que desde que el orteguismo regresó al poder en el 2007 han hecho del Estado una “merienda de negros”. El dictador no les dio nada pero los puso en lugares donde pudieran agarrar y promueve la solidaridad para que recíprocamente se cubran sus constantes fechorías, Dios, Jesucristo y Santa María nos protejan de tanto vandalismo.
Leopoldo Villalta López. Matagalpa.
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