Casi titulo este artículo de opinión con el original en inglés del New York Times: “Plan to Grab Nicaragua”, al haberse levantado la prohibición implícita, vigente desde que Walker publicara el último número de El Nicaraguense (sin diéresis) en 1857, con la publicación en La Gaceta, de lo que pareciera ser la nueva Constitución de Nicaragua, en el idioma de Shakespeare.
Analizar la contrata Wang-derbilt será objeto de otro escrito. Aquí me referiré al artículo del New York Times (NYT) sobre los planes de Costa Rica, apoyada por Colombia, para apoderarse de Nicaragua.
Dice el NYT: “Parece ser que Colombia respalda a Costa Rica en contra del otro estado Sudamericano” (Nicaragua). “Conspiración para controlar el Canal”. Y más abajo: “¿Por qué los dos países fronterizos con Nicaragua han estado acechando? — Las ambiciones de Colombia sobre territorio importante—”.
“La atención de la opinión pública ha estado tan ocupada durante los últimos dos meses entre otras cosas siguiendo los sensacionales enredos europeos en el Medio Oriente, que nadie se ha tomado el tiempo, ni de hecho, el interés, de tomar nota sobre el aparentemente poco importante jaleo que está armando Costa Rica en Centroamérica”.
“En la superficie parece que Costa Rica se ha propuesto llevar a su grande pero pacífico vecino (Nicaragua) a una riña Esa, sin embargo es una excusa, una pantalla que cualquier persona familiarizada con la tendencia de las cosas en Centroamérica puede fácilmente comprender”.
“En resumen: Costa Rica ha tratado desde hace mucho tiempo, pero sin éxito, de establecer reclamos territoriales que le permitan una parte material en el control de cualquier Canal que se diseñe para conectar el Atlántico y el Pacífico a través de territorio centroamericano. Mientras el Canal era solo una teoría Costa Rica se guardó su reclamo… Colombia un monopolio sobre el curso de agua ”.
“Costa Rica no está actuando enteramente en beneficio propio, ni embistiendo por su propia mano, a Nicaragua y a las fuerzas combinadas de Centroamérica. Pero detrás de la pequeña Costa Rica, brava, más sin embargo demasiado débil para meterse sola en ese juego, se encuentra la República de Colombia con hombres y dinero suficiente necesitando solo una excusa razonable para meter sus dedos en el pastel ”.
“Que el plan de conquista está listo y bien estructurado, está fuera de duda. Costa Rica no ha hecho secreto de su carrera armamentista. Sus preparativos han sido telegrafiados a todo el mundo. Lo que no se conocía hasta ahora son los movimientos de tropas colombianas”.
“Estados Unidos debe de tener cuidado” “A la luz de los informes que me llegan de Colombia parece que existe algún pacto entre Colombia y Costa Rica para apoderarse de toda Nicaragua (l)as condiciones actuales y los hechos apuntan en esa dirección y la empresa del (Gran) Canal Interoceánico está acosada por suficientes complicaciones como para permitir la introducción de nuevas variables altamente indeseables”. Todo lo anterior entrecomillado, fue publicado por el New York Times, el 3 de abril de 1898. ¡Tras 115 años cambio, nada cambia!
Es realmente insólito que Colombia y Costa Rica acusen a Nicaragua de expansionista por el hecho de recurrir a los órganos de solución de controversias para solventar pacíficamente sus conflictos.
La solicitud de delimitación de Nicaragua ante el órgano técnico de Naciones Unidas es respaldada por la CIJ, independiente de la pertenencia de Colombia a la Convención de Montego Bay. Los derechos de Nicaragua no dependen de la voluntad de Colombia, sino que son “ab initio”, e “ipso jure” y lo que logró Colombia al desconocer el fallo de la CIJ es que ya perdió su derecho de reclamar extensión al este de su plataforma continental insular, más allá de las 200 millas de zona económica exclusiva al este de la línea A-B en el mapa ilustrativo 11 de la sentencia del 19 de noviembre de 2012. El presidente Santos está mal asesorado.
El autor fue Canciller de Nicaragua y sometió la Memoria de Nicaragua en el caso v. Colombia.
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A