Desafortunadas imprecisiones sobre Costa Rica

Javier Sancho Bonilla

Al celebrar el 189 Aniversario de la anexión del Partido de Nicoya a Costa Rica, De la Patria por nuestra voluntad, es necesario aclarar algunas imprecisiones que hace pocos días hizo el señor Fabio Gadea Mantilla, donde cuestiona la forma como se llevaron a feliz término las diferencias territoriales entre ambos países.

El respeto por los pueblos, su forma de Gobierno, su territorio y su derecho a una vida próspera y pacífica, constituyen una aspiración fundamental del pueblo costarricense. Esas aspiraciones nuestras, indudablemente también son compartidas por los nicaragüenses.

Sin embargo, en el marco de las diferencias que son conocidas, Costa Rica ve con tristeza y sorpresa, manifestaciones de algunos nicaragüenses, afirmando la existencia de supuestas conductas costarricenses reprochables, que no son ciertas, y en algunos casos promoviendo la discordia, al cuestionar la integridad territorial y marítima de mi país, integridad alcanzada de conformidad con los instrumentos internacionales, firmados por ambos Estados.

Podría ser comprensible que esas manifestaciones provengan de quienes, alimentados por la ignorancia y el odio vean en la enemistad y en el conflicto tierra fértil para sus agendas; pero no lo es cuando estas diatribas provienen de personas que conocen bien a Costa Rica y a los costarricenses, como es el caso del señor Gadea Mantilla, quien junto a su apreciable familia siempre ha recibido y recibe aún la cálida hospitalidad de mi país.

En estas circunstancias, me veo en la obligación de aclarar que ni el Gobierno de Costa Rica ni su pueblo, desde que se firmó el Tratado de Límites de 1858, han cuestionado el régimen fronterizo y territorial que ahí se dispuso por los Enviados Plenipotenciarios de ambos países.

Debemos recordar que Nicaragua y Costa Rica celebramos entonces la firma del Tratado de Límites que llevó la paz a ambos Estados. El Canje de instrumentos de ratificación del Tratado, celebrado en Rivas pocas semanas después de su firma y aprobación, por los respectivos congresos, es testimonio fiel de la alegría que embargó a ambos pueblos al resolverse de forma equitativa y justa las diferencias territoriales existentes.

Sabemos que, como producto de la infame invasión filibustera, que tanta destrucción y muerte trajo a Centroamérica, nuestros pueblos se unieron con valentía y con honor, y arma en mano no cejaron hasta ver la falange filibustera correr de nuestros territorios.

Para Costa Rica en particular, esa gesta se pagó con las vidas de cientos de jóvenes valerosos, como valerosos también fueron los nicaragüenses que entregaron la suya para derrotar al gestor de guerras y desventuras. Producto de la guerra, la epidemia del cólera acabó con miles de costarricenses, reduciendo la población en cerca de un veinte por ciento. Ese constituyó un golpe del que nos tomó muchos años reponernos.

La historia es rica en ejemplos de esfuerzos que se han hecho en Nicaragua, con el propósito de cumplir sus sueños y anhelos. Costa Rica también los ha tenido y los tiene. También hemos caminado de la mano cuando la desventura ha tocado a nuestras puertas.

Muchos de los conflictos internos obligaron a miles de nicaragüenses a buscar refugio en mi Patria, allí se les recibió y se les protegió. Hoy, miles de desplazados por la pobreza han encontrado, en Costa Rica, la fuente de su sustento y el de sus familias. Indudablemente reconocemos su valiosa contribución al desarrollo costarricense y a la paz social de Nicaragua.

La migración, aún en condiciones de cercanía, como la que se da hacia Costa Rica, nunca es fácil, y en ocasiones es objeto de duras pruebas y difíciles condiciones. Por ello hemos reconocido innumerables derechos como el acceso a la educación, a la salud, al trabajo digno con un salario justo, a la protección de las mujeres, de los niños y de los adultos mayores, y otros derechos humanos fundamentales a todos los extranjeros que se han visto en la necesidad de vivir en Costa Rica.

Por ello y por tantas otras razones que históricamente hermanan a nuestros pueblos, son lamentables esas declaraciones injustificadas y falsas, que atribuyen odiosas conductas a los costarricenses, acusándonos de querer dañar a Nicaragua y a los nicaragüenses, todo lo cual rechazamos con vehemencia.

Es oportuno aclarar, contrario a lo manifestado públicamente por el señor Gadea Mantilla, que a Costa Rica nadie le ha regalado un centímetro de su territorio, que no usufructúa de nada que en derecho no le corresponda y que nunca ha tenido, ni tendrá, codicia, pretensiones, ni sed, sobre una sola gota de agua del Lago de Nicaragua.

Costa Rica espera que los acuerdos a los que llegaron nuestros dos países para lograr la paz en 1858 se respeten plenamente, así como su integridad territorial y marítima, todo esto en el marco del Derecho Internacional, de los Tratados y Laudos existentes.

Confío en que cualesquiera sean nuestras diferencias, estas serán superadas mediante el respeto mutuo y el concurso de los mecanismos pacíficos de resolución de conflictos. Ese es el camino que debe distinguir nuestras relaciones, y estoy seguro de que las reconocidas personalidades que con mucha frecuencia comentan públicamente asuntos sobre Costa Rica, lo harán manteniendo la franqueza y la altura que en toda conversación debe privar, sin odios o rencores.  

El autor es Embajador de Costa Rica en Nicaragua.

Opinión Costa Rica Nicoya archivo

COMENTARIOS

  1. Patriota y Nacionalista.
    Hace 13 años

    Nadie habla mal de su casa sr embajador. Eso mismo esperamos de sus personalidades como su canciller Enrique Castillo,que no nos aluda a nosotros los nicaraguenses con odios ni rencores. Todo debe de ser reciproco,si no estamos perdiendo el tiempo.

  2. Rodolfo
    Hace 13 años

    Parece que el peor enemigo de los ticos es la misma presidenta Laura Chinchilla.

  3. Carlos H
    Hace 13 años

    Los ticos han dejado entrar a los nicaraguenses, pero para explotarlos en las construcciones, en la cosecha, como domésticas o como cuidadores, empleos de mala muerte que ciertamente los nicaraguenses necesitan para comer, pero los ticos mantienen un odio y discriminación hacia los nicaraguenses que no les permite prosperar sino mal vivir. Cobran cada vez más por la visa y por las millonarias remesas que envían a sus familiares aquí.

  4. El indio Filomeno
    Hace 13 años

    Con mucho respeto sr embajador las autoridades publicas de su pais,la prensa y su mal asesorada presidenta son los principales incitadores al odio,rencores y xenofobia contra los nicaraguenses. Por lo tanto no puede pretender usted que nosotros callemos,responderemos y nos defenderemos como buenos indios nicaraguenses. Tenga la plena y absoluta seguridad.

  5. Fredy
    Hace 13 años

    Buenos dias y un gran saludo al senor del artidulo. Creo que entre nicaragua y Costa rica 2 naciones hermanas no hubieran de existir esas diferencias que los politicos irresponsables de ambos paises hacen no imporatandoles las repercuciones que esto causa en nuestros pueblos. Al Contrario se debe de educar a los pueblos ensenandoles que unidos somos mas fuertes ante cualquier adversidad.

  6. Diógenes Nagrandano
    Hace 13 años

    Es típico de los neo-fariseos ticos el rasgarse las vestiduras como buenos hipócritas. Aunque es justo reconocer que en el pueblo tico hay gente noble y buenos hermanos del pueblo nicaraguense.

  7. Nicoyano
    Hace 13 años

    Bien dicho señor embajador.

  8. ojo de aguila
    Hace 13 años

    Señor Embajador: Lea el artículo de Norman Caldera de hoy en la misma página que el suyo. Contesta sus diplomáticas con hechos irrefutables. Desde siempre, iniciando SU presidente Mora, cuando no podía sacar sus cosechas de café por el Atlántico, iniciaron las necedades de Costa Rica por nuestro Río San Juan. Lea la historia por favor. Quizás usted es ingenuo o desconoce las interioridades de las intenciones de sus gobiernos. También acogemos a los ticos: Aquí nació su presidente Ca

  9. ggss
    Hace 13 años

    Que buen artículo, ya es suficiente de dimes y diretes y de descargar en el vecino las frustraciones y de xenofobia.

  10. El indio Filomeno
    Hace 13 años

    Que bellezas las que habla de su pais y de sus conciudadanos sr embajador y nosotros los malos de la pelicula tenemos que hacer lo que usted o ustedes dicen que tenemos que hacer. Sin odios ni rencores tenemos que dirigirnos a ustedes sin ningun miramiento. Y ustedes como tienen que dirigirse a nosotros?? Las madres Teresas de Calcuta y los Ghandi de Centroamerica que no rompen un plato se ofenden cuando nos defendemos. Ni rojos se ponen para decir semejantes sandeces y necedades.

  11. Un Tico
    Hace 13 años

    Muy bien dicho señor embajador, lastima que los ultimos gobiernos nicaraguenses y principalmente la dictadura que hoy los gobierna se hayan dedicado a usar a Costa Rica como el palo de sus enredos internos. Este asunto ira a la CIJ nuevamente y creo que es lo mejor, asi cada quien sabra lo que le corresponde y nos dejaran de usar como excusa de sus problemas.

  12. Buenos vecinos
    Hace 13 años

    Los nicas y ticos no tenemos problemas entre nosotros. Son las polemicas e intereses poderosos ubicadas en medio. Muy eloquente defensa de su gobierno. Sin embargo el canciller Castillo lo contradijo al declarar que cualquier desarrollo en le Lago de Nicaragua afectaria a Costa Rica y necesitan defender acceso a ese recurso acuatico. El gobierno tico reclama mar y no detalla la base del reclamo. Igual que el nica, parece ser desvio de atencion con demagogia nacionalista, e intereses ocultos.

  13. Tico
    Hace 13 años

    No dejen entrar a Gadea a Costa Rica. No grato.

  14. Némesis
    Hace 13 años

    Sr. Embajador. Loable su artículo e intensión, pero yo soy escéptico de logremos resultados positivos; pues la historia de las relaciones con Nicaragua parecen indicar eso, han sido desde 1856 constantemente conflictivas y complicadas, contrarias con las que hemos tenido con Panamá, Colombia, Ecuador etc. Creo que con Nicaragua se deben de llevar las relaciones correctas, frías y precisamente correctas, sin más, y tratar de que sus realidades y problemas no nos alcancen ó afecten en CR.

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