Aún de duelo, seguidores del fallecido Hugo Chávez iniciaron ayer una semana de festejos por su 59 cumpleaños. La otra mitad de Venezuela mira indiferente, implacable con el hombre a quien achacan la crisis económica y violencia del país. Con bailes, conciertos y serenatas, el Gobierno y sus adeptos celebran por todo lo alto. Su sucesor, el presidente Nicolás Maduro, irá casa por casa, en algunos barrios, para llevar regalos y el mensaje del “comandante supremo”.
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