AFPTV: Favela acoge al papa de los pobres
Juan Lara/Río de Janeiro/EFE
El papa Francisco visitó ayer la favela Varginha, en el complejo de Manguinhos (Río de Janeiro) que hasta finales de 2012 estaba controlada por bandas de narcotraficantes, en medio de fuertes medidas de seguridad, con policías con armas de precisión y helicópteros sobrevolando la zona.
El papa caminó por las calles de Varginha, entre miles de personas exultantes, saludó y conversó con muchas de ellas, se puso una corona de flores que le regalaron, bendijo el nuevo altar de la humilde parroquia, en construcción, y entró en una casa de la favela, de cuatro por cuatro metros y en la que viven veinte personas, con las que conversó unos quince minutos.
Desde el techo de una precaria vivienda frente al enlodado campo de futbol, afirmó que la “pacificación” de las favelas de Rio, emprendida hace cinco años por el Estado para arrebatar su control a narcotraficantes y milicias parapoliciales, no durará si la sociedad brasileña margina a sus pobres.
Francisco también reconoció los esfuerzos de inclusión social en Brasil, y urgió a los jóvenes “y a todos” no perder la esperanza frente a la corrupción. “Habría querido llamar a cada puerta, decir ‘buenos días’, pedir un vaso de agua fresca, tomar un ‘cafezinho’. ¡Y no un vaso de cachaça (licor de caña de azúcar)!”, dijo entre risas.
“Me gustaría hacer un llamamiento a quienes tienen más recursos, a los poderes públicos y a todos los hombres de buena voluntad comprometidos en la justicia social: que no se cansen de trabajar por un mundo más justo y más solidario. Nadie puede permanecer indiferente ante las desigualdades que aún existen en el mundo”, afirmó.
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