El Gobierno de México admitió ayer que no ha habido ninguna detención en el convulso estado de Michoacán. LA PRENSA/AFP/HECTOR GUERRERO

Michoacán está más vigilado

Fuerzas de seguridad intentan acorralar a presuntos integrantes del cártel Los Caballeros Templarios que se escondieron en las montañas tras atacar el martes a patrullas de la Policía federal con un saldo de 24 muertos en la convulsa región de Tierra Caliente (Michoacán).

MÉXICO/AFP/EFE

Fuerzas de seguridad intentan acorralar a presuntos integrantes del cártel Los Caballeros Templarios que se escondieron en las montañas tras atacar el martes a patrullas de la Policía federal con un saldo de 24 muertos en la convulsa región de Tierra Caliente (Michoacán).

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muertos ha dejado en la última semana el recrudecimiento de los ataques en Michoacán, que las autoridades achacan a una reacción de la delincuencia contra un operativo policíaco militar lanzado en mayo.

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A pesar de que el miércoles no se registraron nuevos choques, la tensión se ha apoderado de los habitantes de las comunidades que han vivido más de cerca el recrudecimiento de la violencia. “Desde el lunes empezaron los ataques, estamos muy nerviosos. Se dio la indicación de que no saliéramos de las casas“, dijo Ramona Peñaloza, mesera de un restaurante que luce vacío en el municipio de Arteaga (unos 20,000 habitantes).

De esta población, es originario Servando Gómez, alias “La Tuta”, al frente de Los Caballeros Templarios desde que en 2010 fue abatido su jefe, Nazario Moreno “El Chayo”, cuya muerte sigue generando dudas según versiones periodísticas y agentes de seguridad de la región.

El presidente Enrique Peña Nieto anunció ayer que dio “instrucciones precisas” para reforzar el apoyo que las fuerzas federales prestan a las autoridades de Michoacán.

En los alrededores de Arteaga se registraron el martes seis enfrentamientos entre presuntos miembros de Los Caballeros Templarios y agentes federales en los que murieron dos uniformados y veinte pistoleros. Ese mismo día, hombres armados hicieron otra emboscada contra un convoy policial cerca del poblado Pichilinguillo matando a dos agentes federales.

“Los enfrentamientos son allá por la carretera vieja que va a (el poblado de) Tumbiscatío. Ahí están las rutas por donde huyen y se esconden ellos”, dice un policía federal destacado en un retén carretero en el poblado de Cuatro Caminos señalando hacia una cadena de montañas desde donde constantemente se escuchan series de detonaciones de armas.

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