APARECIDA/AFP/AP/EFE
“Hoy en día, todos un poco, y también nuestros jóvenes, sienten la sugestión de tantos ídolos que se ponen en el lugar de Dios y parecen dar esperanza: el dinero, el éxito, el poder, el placer”, manifestó ayer el papa Francisco, al denunciar a los “ídolos pasajeros” en su primera misa pública en Latinoamérica, en el mayor santuario de Brasil, el país con más católicos del mundo, dedicado a su patrona, la Virgen Aparecida.
Francisco, de 76 años, el primer papa latinoamericano de la historia, defensor de una Iglesia cercana a los pobres, llamó a transmitir a los jóvenes los valores que los hagan “artífices de una nación y de un mundo más justo, solidario y fraterno”.
El papa Bergoglio, que lee en portugués todos los discursos y homilías, cuando salió a saludar a los fieles improvisó y lo hizo en español. “Agradezco el que estén aquí, en esta iglesia y pido a la Virgen de Aparecida que los bendiga a todos”, expresó en medio de los aplausos de los presentes.
[/doap_box]
También pidió a los católicos “ser alegres, nunca tristes”. “El cristiano no puede ser pesimista. No tiene el aspecto de quien parece estar de luto perpetuo”, afirmó el papa ante más de 200,000 fieles en Aparecida, a 180 km al este de Sao Paulo. La multitud, en éxtasis, coreaba su nombre y agitaba banderas con su imagen.
EMOTIVO CON LA VIRGEN
Aclamado por los católicos presentes en el templo, el papa tuvo un emotivo momento que llenó de lágrimas sus ojos al encontrarse con la imagen de la Virgen de Aparecida. Se inclinó ante ella y permaneció en silencio. “Madre, te pedimos permanecer aquí, siempre acogiendo a tus hijos peregrinos y estar siempre a nuestro lado, acompañar a la gran familia de tus devotos, sobre todo cuando la cruz más nos pesa”, dijo. Luego la tomó en sus manos y abrazó la imagen. Después puso la imagen sobre el vidrio que protege a la llamada “Virgen Negra” y se persignó.
Miles de personas pasaron la noche en las calles de Aparecida, muchos de ellos con mantas, tiritando de frío bajo la lluvia, para asistir a la misa o al menos ver pasar al papa.
“Pude saludarlo, verlo de cerca. Cuando en la primera parte de la misa habló de Nuestra Señora me emocioné mucho”, expresó la brasileña Leila Barbosa, de 27 años.
Unos 5,000 militares y policías están a cargo de la seguridad. El domingo fue hallada una pequeña bomba de fabricación casera en uno de los baños del santuario, que fue detonada, informó el Ejército.
PRIMERA VISITA COMO PAPA
Francisco había visitado el santuario para la V Conferencia Episcopal Latinoamericana y del Caribe (Celam) en 2007. En ese entonces, cuando era arzobispo de Buenos Aires, el cardenal argentino Jorge Bergoglio denunció la “exclusión” de “grandes masas de la población” debido al neoliberalismo y a la globalización, el “juego de la competitividad y la ley del más fuerte”.
El papa Bergoglio prometió regresar a Aparecida en 2017, cuando se cumplen 300 años del descubrimiento de la imagen de esta Virgen Negra. Aparecida ya había sido visitada por los papas Juan Pablo II (1980) y Benedicto XVI (2007).
La Iglesia lucha en América Latina para impedir que los católicos emigren a las iglesias evangélicas y pentecostales, que a menudo prometen ayuda en la búsqueda de la riqueza material, una atracción seductora en un continente plagado de pobreza.
Desde que inició su pontificado, la prioridad de Francisco ha sido acercarse a los pobres e inspirar a los líderes católicos a ir a barrios marginales y a las periferias de los países a predicar. No fue casual, entonces, que el primer gran evento de su primer viaje al extranjero fuera una misa en la Basílica del Santuario de Nuestra Señora de Aparecida.
Ver en la versión impresa las páginas: 9 A