Justa es la reconsideración de la música del compositor argentino Astor Piazzolla (1921-1992). Consagran a su nuevo tango y sacan al bandoneón del escueto portal de mero acompañamiento a solista de las grandes orquestas sinfónicas para las cuales hay un modelo grandioso recogido por la de Miami: el Concierto para Bandoneón y Orquesta.
La Orquesta de Cámara de Madrid lo presenta a través de los títulos contribuyentes de su fama: Decarissimo, Milonga del Ángel, Invierno Porteño y como si fuese Vivaldi en las cuatro estaciones, Verano Porteño.
El guitarrista español Armando Orbón es uno de sus admiradores y ejecutantes. Lo evoluciona más de lo que fue en su tiempo. Admite el planteamiento de los criterios en los dos extremos: los puristas lo maldicen por no tolerar la habilidad evolutiva de impregnar al tango de nuevos matices. Mientras lo bendicen quienes aprecian la recreación de su estilo sin perturbar el ritmo primigenio.
El Cuarteto Bella Bartok que lleva su nombre en homenaje al gran folclorista rumano húngaro, ha hecho un concierto comparativo entre la música del europeo y la del argentino conformándose entre ambos una llamativa similitud en el cuarteto clásico. Pero también tiene una concepción porteña para violín, guitarra y flauta que hace decir: “Usted cierra los ojos y oyendo esta pieza se identifica con el ritmo y la métrica de Bartok siendo este de otro continente y de otro tiempo. Ahí está el elemento genuino del arrabal”.
En algunos trozos muestra la influencia de Gilberto Ginestera. Su creación resume la historia del tango con imagen antológica.
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