APARECIDA/AFP/EFE
Un aire de fiesta, con calles recién asfaltadas, grandes carteles de bienvenida y una multitud de peregrinos esperan al “humilde” y “carismático” papa Francisco en Aparecida. Ubicada en un valle en Sao Paulo, la ciudad de 35,000 habitantes se agita con visitantes que no paran de subir hasta la colina donde está el famoso Santuario de Nuestra Señora de Aparecida, patrona de Brasil.
La fila de fieles interesados en ingresar a la Basílica para asistir a la misa que el papa Francisco celebrará hoy comenzó a ser formada el lunes en la tarde, casi cuarenta horas antes de la hora prevista para la ceremonia. Las autoridades esperan que entre 150,000 y 200,000 fieles acudan a Aparecida en coincidencia con la visita de casi siete horas que el Pontífice realizará a la Basílica, que tiene capacidad para 30,000 personas y recibe anualmente la visita de once millones de personas.
“Es carismático y queremos estar cerca de él para sentir la calidez de su espíritu: esa es la manera para que los más jóvenes se acerquen a la Iglesia en América Latina”, comentó el mexicano Emanuel Robles, de 29 años.
La Basílica es un lugar de fuerte devoción para Francisco, que lo visitó en 2007 para la V Conferencia Episcopal Latinoamericana (Celam). En esa reunión, a la que asistió el papa Benedicto XVI, el entonces arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, presidió la comisión que redactó el documento final.
En ese texto con un fuerte mensaje social y político, la Celam plasmó “la opción por los pobres” de la Iglesia en América Latina, continente donde está el 42 por ciento de los católicos del mundo.
El papa, quien llegaría en avión y no en helicóptero por el mal tiempo, recorrerá poco más de dos kilómetros en un papamóvil semidescubierto, entre el Santuario y el seminario Bom Jesus, donde descansará y almorzará tras la misa. Pero Francisco, a quien muchos llaman el “papa de los pobres” probablemente no verá en su recorrido que otras calles siguen en mal estado, que hay basura acumulada en las esquinas y muchas casas humildes están a medio construir.
Ver en la versión impresa las páginas: 9 A