CARLOS MARIO MARQUEZ/AFP
El hacinamiento convirtió las cárceles de Centroamérica en “bodegas humanas”, un fenómeno generado por los enfoques represivos del ataque a la delincuencia. 92,565 internos, según los registros oficiales, tienen colapsadas las 114 cárceles, donde predominan la insalubridad, la deficiente asistencia jurídica, la ineficiente atención médico hospitalaria, psicológica y alimenticia, entre otras falencias.
“Los Estados se quedaron a reprimir delitos en lugar de prevenirlos. El hacinamiento es impresionante e impide la resocialización en esos recintos convertidos en bodegas humanas”, declaró el criminólogo Omar Flores, de la Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho (FESPAD) de El Salvador.
- Dado los bajos presupuestos, la alimentación de la población reclusa es deficiente. En Honduras la tarea de proveer alimentos recae en los familiares de los mismos internos.
66.6 millones de dólares es el presupuesto que destina Guatemala a las cárceles. Panamá invierte 34.5 millones de dólares, El Salvador 32 millones, Honduras 18.5 millones y Nicaragua 10.7 millones.
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En Costa Rica, la Defensora de los Habitantes, Ofelia Taitelbaum, calificó los centros penitenciarios costarricenses como “depósitos de personas”. El panorama carcelario, según Flores, es “más preocupante” en el Triángulo Norte (Guatemala, El Salvador y Honduras) donde con la “remilitarización” de la seguridad se reprimen los delitos con encarcelamientos masivos.
INFRAESTRUCTURA OBSOLETA
La infraestructura carcelaria de la región fue construida mayoritariamente en el siglo pasado con capacidad para unos 45,000 internos. La superpoblación es generadora de constantes reyertas, fugas, motines, incendios y otras situaciones que suelen tener desenlaces trágicos. Honduras tiene el récord de la región: entre 2011 y 2012, el Comisionado Nacional de Derechos Humanos registró la muerte de 419 presos: 362 fallecieron en un incendio en la granja penal de Comayagua, el 14 de febrero de 2012.
El más elevado índice de hacinamiento lo tiene El Salvador con 26,614 presos en instalaciones que tienen capacidad para 8,490, lo que representa una superpoblación de más del 200 por ciento.
La presidenta del Centro Nicaragüense de Derecho Humanos, Vilma Núñez, estima que en su país hay un hacinamiento “inaceptable” porque “se transgreden todas las normas mínimas para el tratamiento de reclusos”. El estado de los presidios de la región es calificado por el secretario de Seguridad Multidimensional de la OEA, Adam Blackwell, como “una desgracia contra el ser humano”.
La lentitud con que operan los rebasados tribunales para depurar procesos y emitir sentencias también contribuye al hacinamiento.
“La situación del sistema penitenciario de la región es el reflejo de la falta de justicia y de garantías para el debido proceso y el cumplimiento de los derechos humanos para los privados de libertad”, resume el estudio regional penitenciario.
MEGACÁRCELES
El director de Centros Penales de El Salvador, Rodil Hernández, declaró que se impulsa un “plan de reducción del hacinamiento” que incluye la construcción de nuevas cárceles con un préstamo de 71 millones de dólares gestionado ante el Banco Centroamericano de Integración Económica.
Panamá construye la “megacárcel” denominada “La Nueva Joya” para 5,536 internos y una cárcel para mujeres en un terreno de 35.7 hectáreas en Pacora y en Chiriquí. Se prevé que estas obras tengan un costo de unos 158 millones de dólares.
En Guatemala tienen el proyecto de construir cuatro cárceles de máxima seguridad, y en Honduras se afina la negociación para construir una cárcel para 4,000 internos.
Nicaragua espera construir una cárcel de “alta seguridad” para sentenciados por narcotráfico, lavado de dinero y crimen organizado, con 7.2 de los 9.2 millones de dólares que le fueron incautados en 2012 a capturados que se hicieron pasar por miembros de la televisora mexicana TELEVISA.
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