Washington/EFE
- 409,000 inmigrantes deportó el Gobierno de Estados Unidos en 2012, con un promedio diario de mil deportaciones, según cifras oficiales Estos números contribuyen a que Barack Obama sea el presidente que más deportaciones ha realizado hasta la fecha.
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Unos quince inmigrantes hispanos anunciaron ayer en la céntrica Freedom Plaza, a medio camino entre la Casa Blanca y el Congreso, el inicio de una huelga de hambre que les tomará cuatro días, hasta el jueves, ingiriendo agua y otros líquidos, con la que pretenden poner en la atención pública, en pleno debate migratorio, el gran número de deportaciones que se producen en Estados Unidos.
“No soy indocumentado, soy ciudadano estadounidense, pero me añado a la huelga porque soy consciente de que es una injusticia lo que está sucediendo”, explicó Carlos Mauricio, originario de El Salvador. “Los niños también tienen derechos, como reconoce la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU, y uno de ellos es el derecho a la familia, que, con las deportaciones, no está siendo respetado en el mayor país del mundo”, indicó.
El activista confía en que la futura reforma migratoria resuelva este problema, pero, mientras no la haya, “debemos llamar la atención” sobre esta situación, por lo que la huelga de hambre le pareció una de las maneras más efectivas para situarlo en el centro del debate.
A Mauricio le acompañará, entre otros, Antonio Banegas, un indocumentado residente en Washington y originario de Guatemala. Banegas trabajó como cocinero en el edificio federal Ronald Reagan de la capital tres años, tiempo durante el que cobró un salario “muy por debajo de lo que establece la ley”, sin gozar de vacaciones ni de compensaciones por las horas extras.
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