La secretaria de comunicación y ciudadanía, Rosario Murillo, mostró cómo tiene potestad hasta en la educación superior que por ley goza de autonomía universitaria.
Para esto las universidades dispondrán de 1,400 estudiantes del último año de las carreras de Lengua y Literatura y Matemáticas. Ellos, junto con maestros universitarios y de secundaria prepararán a los bachilleres que este año realizarán el examen de admisión para obtener un cupo en las universidades públicas.
Carlos Tünnermann, exrector de la UNAN y exministro de Educación, considera que estas medidas son “remediales” porque “las deficiencias de la secundaria se debe resolver en la secundaria misma y no con medidas remediales. Son parches”.
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Esta semana, ella informó que, a partir del próximo año, en las universidades públicas se reactivará el año básico, que habían suprimido desde hace cuatro años por asuntos de costos, de acuerdo con el secretario general de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), Diego Muñoz.
El exrector de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), Carlos Tünnermann, dijo que la intromisión de Murillo en la oferta educativa de las universidades lesiona directamente la autonomía universitaria.
“Si es que salió una orientación de la secretaría a las universidades y estas no han hecho un acuerdo para llevar esto por su propia decisión, entonces habría una intromisión”, señaló Tünnermann.
El presidente del Consejo Nacional de Universidades (CNU), Telémaco Talavera, dijo que no hay ninguna lesión a la autonomía porque “eso (la reincorporación del año o semestre básico) ya lo habíamos discutido en el consejo”.
Sin embargo, Muñoz dijo el pasado miércoles que esta disposición aún no se había discutido en el CNU y, tras conocer el anuncio de Murillo, el catedrático señaló que “eso tiene que discutirse con el CNU. No está muy lejano, siempre se ha considerado (reincorporar el año básico) por los niveles bajos de los estudiantes. Tendríamos que replantear nuestra oferta, pero sin afectar nuestro proceso de transformación y modelo educativo”.
Solo la UNI, por ejemplo, gasta medio millón de córdobas para nivelar durante dos meses a los estudiantes que consiguen un cupo para ingresar a esta casa de estudios superiores.
56 universidades públicas y privadas hay en Nicaragua, 10 de estas conforman al CNU. Solo las universidades públicas ofrecen cupos a 27,000 de los 45,000 bachilleres que egresan cada año de las secundarias.
Para esto las universidades dispondrán de 1,400 estudiantes del último año de las carreras de Lengua y Literatura y Matemáticas. Ellos, junto con maestros universitarios y de secundaria prepararán a los bachilleres que este año realizarán el examen de admisión para obtener un cupo en las universidades públicas. Carlos Tünnermann, exrector de la UNAN y exministro de Educación, considera que estas medidas son “remediales” porque “las deficiencias de la secundaria se debe resolver en la secundaria misma y no con medidas remediales. Son parches”.
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