Editorial: España en crisis pero no tullida
“Fuerza es confesar, por desgracia, que España está, en el día, profundamente decaída y postrada. Su regeneración requiere, sin duda, un gran poder político, sabio y enérgico, ejercido con voluntad de hierro y con inteligencia poderosa y serena ”
Fácilmente se podría creer que estas palabras se han dicho en estos días, ante la crisis general que agobia a España, el país europeo que por razones obvias y comprensibles es el que tiene más vinculación histórica y afinidad cultural con Nicaragua.
La crisis actual de España es integral y tiene cuatro grandes vertientes: Una, la económica, como consecuencia de la aplicación por muchos años de manejos financieros inciertos y políticas sociales que no eran sostenibles; dos, la de identidad e integridad nacional y estatal, provocada por el recrudecido separatismo catalán; tres, el deterioro de la autoridad política de la monarquía, debido a las andanzas personales impropias del Rey y la participación de un yerno real en presuntos actos de corrupción; y la cuarta vertiente es la implicación de las cabezas más importantes del Gobierno en un escandaloso acto de corrupción denunciado por un oscuro extesorero del partido oficialista.
Pero las palabras sobre España que hemos citado en el comienzo de este comentario editorial, no han sido dichas en estos días ni se relacionan con las críticas circunstancias españolas de la actualidad. Fueron escritas a fines del siglo XIX. Las dijo don Juan Valera (1824-1905), prominente escritor, político y diplomático español, quien fuera un inteligente crítico de Rubén Darío y en particular de su emblemática obra Azul . Y precisamente fue Darío quien citó esas palabras sobre la España de fines del siglo XIX (que estaba en crisis, “profundamente decaída y postrada”), escritas por Valera en una antología literaria preparada por diversos escritores de renombre en homenaje a don Marcelino Menéndez Pelayo, la que Darío comentó en un breve ensayo sobre este luminoso intelectual español que a los 24 años fue incorporado a la Real Academia Española.
Lo que queremos decir exactamente es que la crisis tan profunda y compleja que aflige a España en la actualidad, no es la primera que ha tenido que sufrir esta gran nación europea . Y destacar que en los momentos más críticos de su historia, España ha sabido encontrar ese “gran poder político, sabio y enérgico, ejercido con voluntad de hierro y con inteligencia poderosa y serena”, que según advirtió Valera a fines del siglo XIX necesita el país para lograr su regeneración.
Por la pobreza ética de la actual política española y la pérdida de valores en sus partidos políticos, tanto el conservador gobernante como el socialista opositor, se podría pensar que España no podrá salir de su honda crisis integral. Pero esa sería una errónea percepción. Estamos seguros de que la “Hispania Fecunda”, como llamó Rubén Darío a España en la Salutación del Optimista, no solo encontrará la energía política y ética necesaria para salir de la crisis actual, sino para impulsarse a un estadio superior de progreso y desarrollo. Pues, como dijera el visionario Rubén: “¿Quién será el pusilánime que al vigor español niegue músculos y que al alma española juzgase áptera y ciega y tullida?”
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