Miles de manifestantes marcharon en apoyo al presidente depuesto Mohamed Mursi, en El Cairo, al tiempo que el ejército advirtió que reprimirá cualquier tipo de violencia e hizo énfasis en ello al enviar cazas de combate sobre la capital. Jóvenes activistas que iniciaron las protestas masivas, que llevaron a la remoción del mandatario islamista a manos del ejército, se reunieron en la Plaza Tahrir de El Cairo y afuera de dos palacios presidenciales para celebrar sus victorias, lo cual generó temores de que se produzca una nueva ronda de enfrentamientos en la capital. Las manifestaciones rivales tienen lugar pocos días después de que tomara posesión un nuevo gabinete que incluye mujeres, cristianos y miembros de una coalición liberal que se opone a Mursi, pero no a los islamistas. La Hermandad Musulmana, el partido al que pertenece el presidente derrocado, se ha negado a participar en conversaciones con el liderazgo interino.
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