EFE
La ciudad de Detroit, que acaba de declarar la mayor bancarrota municipal de la historia estadounidense, eleva a ocho el número de ciudades o condados que se han acogido a este procedimiento desde 2011.
Detroit, en el norte del país y conocida como Motor City por su pujante industria automovilística, ha acumulado una deuda de unos 18,000 millones de dólares. El declive industrial de la ciudad se ha materializado en la pérdida del 60 por ciento de sus habitantes desde los años cincuenta, aunque solo entre 2000 y 2010 experimentó la salida de un cuarto de su población por la crisis económica, dejando partes de la ciudad convertidas en auténticos barrios fantasma.
Hace apenas un año, tres ciudades de California —San Bernardino y Stockton, próximas a Los Ángeles, y la turística Mamonth Lakes— se declararon en quiebra. San Bernardino, una ciudad con un 60 por ciento de población hispana, cayó en julio de 2012 en la bancarrota por la crisis económica y la paralización del mercado de la vivienda.
La quiebra en Estados Unidos es un proceso legal que permite que una persona (física o jurídica) que no pueda afrontar sus obligaciones de pago se descargue de la responsabilidad de afrontar alguna de ellas.
Las leyes federales permiten a los gobiernos locales declararse en bancarrota siempre que la misma esté permitida por las leyes del Estado. Cada Estado impone sus limitaciones y cuantifica el criterio por el que los municipios pueden acogerse.
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