Gloria Picón Duarte
Para algunos de los jóvenes que fueron golpeados, asaltados y hasta encarcelados por apoyar las protestas de los adultos mayores hace unos 26 días, el silencio que hasta ahora ha guardado la directora general de facto de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera, solo puede indicar dos cosas: una que no tiene control de la institución que dirige y dos que es cómplice del grupo que los atacó la madrugada del 22 de junio.
Marlia Avendaña, una de las jóvenes que fue apresada e interrogada en El Chipote por cuatro horas y luego tirada por una patrulla de la Policía Nacional en una parada de buses, está clara que quienes los atacaron actuaron con la complicidad de los agentes de Policía, lo cual evidencia la descomposición de esa institución y de cómo está partidarizada.
Avendaña señala que desde el movimiento #OcupaInss, como ahora es conocido el grupo de jóvenes, continuarán con la denuncia y pidiendo a la Policía Nacional que den la cara. Sin embargo reconoce que todo el silencio y la misma descalificación del vocero de la Policía sobre el grupo solo indica complicidad y descomposición institucional.
GRANERA NO TIENE CONTROL
“La primera comisionada o no tiene el control sobre la institución o es cómplice de lo que sucede. El comisionado (Fernando) Borge dijo que ahí no ha sucedido nada , cuando están las evidencias, los vídeos”, resalta Avendaña.
Borge dijo en un comunicado que la denuncia que habían hecho los jóvenes obedecía “a intereses oscuros y malintencionados que de forma perversa pretenden desacreditar y deslegitimizar la labor de la Policía Nacional de Nicaragua”, e incluso los acusó de presentar imágenes y vídeos que no correspondían al país.
Por su parte Edna Medina, una de las jóvenes que estuvo apoyando a los ancianos desde el 18 de junio, señala que han seguido los cauces legales correspondientes con las denuncias ante las instancias correspondientes, incluso la misma Policía y la Fiscalía, así como al Cenidh.
Para Medina el silencio de la Policía “es un silencio revelador, es de esos silencios que afirman y confirman lo mal que está la situación en nuestro país, tenemos las pruebas de que la Policía estuvo ahí desde el 18 de junio hasta que llegaron los miembros de la Juventud Sandinista a golpearnos y asaltarnos, no puede negar que hubo un robo y que las golpizas y los robos de los vehículos se dieron frente a ellos”, manifiesta.
Medina indica que con todo lo sucedido la ineficiencia de la Policía queda en evidencia y además ve el control político que hay sobre la institución que por su naturaleza debe ser apartidaria y que debe estar en defensa de la ciudadanía y no en defensa de un partido político que está en el poder.
Durante los seis días de protestas hubo 16 detenidos, algunos fueron liberados unas horas después de su captura, como en el caso de Avendaña, quien cuenta que mientras era interrogada ella pidió la presencia de una abogada y que debía hacer una llamada, pero los miembros de la Policía le dijeron que miraba mucha película y la amenazaron con golpearla si no colaboraba.
NO SABEN SI FUERON MANCHADOS SUS RÉCORDS
Avendaña no sabe si su récord policial quedó marcado, con las cuatro horas que estuvo detenida, sin un cargo específico, aunque cuenta que le hicieron fotos de perfil y de frente, además de tomar todas sus huellas dactilares. Tampoco sabe si el récord de los demás muchachos que fueron detenidos hasta por más de sesenta horas quedó manchado.
Medina señala que van a continuar con la denuncia, “porque creemos que es importante que la Policía dé la cara, es un acto infame que no hayan hecho nada esa madrugada”.
En las redes sociales los jóvenes continúan contando su experiencia en detalle. Luciana Chamorro Elizondo en una carta dirigida a Granera cuenta que a ella incluso la amenazaron con violarla quienes la atacaron y además relata que cuando buscó auxilio de los policías lo que recibió fue una patada en el estómago y asegura que podría reconocer al oficial.
“Hay tiempo para que reivindique la confianza que tantos hemos depositado en la Policía. Yo espero que usted sea capaz de ponerse al frente de su institución, y asumir la responsabilidad que tiene frente a los hechos del 22 de junio. Si usted no se cree capaz de esto, si la presión es demasiado grande, entonces es hora de presentar una renuncia moral”, dice Chamorro Elizondo en su carta que ha circulado por las redes sociales.
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