Elízabeth Romero
El inspector general del Ejército de Nicaragua, general Adolfo Zepeda, informó que la institución ha solicitado ayuda a Rusia para continuar con la investigación sobre las causas de la tragedia aérea donde murieron diez personas el pasado 20 de junio.
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Expuso Zepeda que, recién ocurrida la tragedia, otros dos helicópteros sobrevolaron el sector y desde el aire se apreciaban manchas de sangre, aceite y algunos restos del helicóptero siniestrado.
Después de una conferencia de la comisión que investiga el accidente aéreo del Ejército, aún sigue la duda sobre qué ocurrió ese 20 de junio cuando el coronel Eugenio Alfaro logró comunicarse por breves minutos al Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino para informar que enfrentaban una emergencia.
Zepeda explicó que lo único que saben es que el helicóptero MI 17-334 no se precipitó al Lago Xolotlán producto de un atentado, tampoco los tripulantes y pasajeros trasladaban artefacto explosivo que hayan maniobrado adentro del aparato, además la aeronave había sido revisada antes del vuelo y estaba en óptimas condiciones.
Si se toma en cuenta el historial del piloto y oficiales que volaban en la aeronave, sigue vigente la pregunta de qué fue lo que sucedió. Zepeda dijo que todo se realizó conforme a un plan de vuelo. También señaló que hasta que puedan sacar el helicóptero podrán saber más, pero de acuerdo con fotografías con cámaras de agua la aeronave está enterrada a diez metros de profundidad y en un lugar con poca visibilidad, dado la sedimentación existente en esa parte del lago.
A esto se agrega que la nave pesa entre seis y siete toneladas.
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