Wendy Álvarez Hidalgo
II parte y final
Que a cada sector se le aplique un pliego tarifario energético según su contribución económica. El comercio es el primero en defender esa posición porque califica como “injusto” que al sector se le cobre la tarifa más elevada respecto a las otras actividades económicas, pese a que contribuye con el 22 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), genera el 25 por ciento del empleo formal del país y aporta gran parte de los impuestos, principalmente vía Impuesto al Valor Agregado (IVA).
Estos datos son del director ejecutivo de la Cámara de Comercio de Nicaragua (Caconic), Eduardo Fonseca, quien afirma que esa propuesta la vienen arrastrando desde hace varios años, pero que hasta hoy la única respuesta que han recibido es: no. Considera incongruente que el sector sea visto como “improductivo” y no se quiera valorar su contribución a la economía. Recuerda que cualquier rentabilidad que tenga el sector, gran parte de esta va a parar a las arcas del Fisco.
Y aunque entre enero y abril de este año el comercio registra una contracción de 1.5 por ciento, según el reciente informe de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) basado en datos del Banco Central de Nicaragua, el empleo en este sector ha crecido 20.2 por ciento, seguido por la agricultura y la construcción.
“La energía eléctrica es una de las tareas para el desarrollo económico, porque si no hay energía barata no vamos a poder regar, por ejemplo, no vamos a poder desarrollar la industria pesada, la manufactura que requiere más maquinaria no podrá. La verdadera solución está buscar cómo reducir el costo de producción de la energía y eso sería aprovechando los recursos que tenemos”, afirma.
La industria cárnica lamenta que pese a ser los mayores exportadores de carne de Centroamérica, pagan los costos energéticos más altos de la región.
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Caconic ve irrazonable que mientras a otros sectores se les blinde, incluso con subsidios, al comercio se castigue con una alta tarifa. El registro histórico de precio del Instituto Nicaragüense de Energía (INE) confirma los señalamientos del sector.
En 2012 por cada kilowatt/hora que consumía un establecimiento comercial este pagaba 6.99217 córdobas, mientras que a una industria se le aplicó un cobro de 5.34913 córdobas. Es la agricultura la que goza de una tarifa más baja para la irrigación y el bombeo.
“Por nuestro aporte se debería dar un trato al menos igualitario con respecto al resto de sectores”, enfatiza.
Y es que la energía es el “talón de Aquiles” de la matriz productiva de Nicaragua, situación que impide que el precio de los bienes de consumo sean más baratos, y por el contrario, cada vez se vuelvan más inaccesibles para las familias nicaragüenses.
Según representantes de diversos sectores, el peso de la factura eléctrica y combustibles puede llegar a representar hasta treinta por ciento dentro de los costos de producción y operación, como es el caso de los hoteles y restaurantes. Generalmente oscila entre 10 y 15 por ciento.
Tal es la carga que si se compara con la planilla laboral, esta puede representar un cinco por ciento y la energía un 15 por ciento. ¿Es necesario estratificar cobros energéticos o ser más eficientes?
El directivo del Consejo Nicaragüense de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Conimipyme), Gilberto Alcócer, dice que en el caso de las pymes el primer paso es ordenar al sector, porque generalmente se les cobra como energía domiciliar y no como un establecimiento comercial.
Luego se podría estratificar la tarifa para las pymes según su tamaño y producción.
LA DEMANDA DE LOS AVÍCOLAS
Igual que el comercio, el sector avícola tiene una demanda. Los productores de huevos, embutidos y carne de pollo, reclaman desde hace diez años que se les devuelva la exención del pago del IVA en la factura eléctrica. Hace una década el sector perdió ese beneficio mediante una reforma fiscal, situación que ha presionado los costos de producción y por ende el precio final del consumidor.
Donald Tuckler, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Avicultores y Productores de Alimentos (Anapa), insiste en que se le debería devolver al sector avícola la exención del IVA, tomando en cuenta el impacto que ha tenido en los últimos años los incrementos energéticos y la fuerte incidencia que tiene la energía en los costos de producción de las granjas avícolas e industrias. “Uno parte de la equidad, pero luego hay distintas políticas que habría que consultar cuáles son esas políticas para establecer las distintas tarifas”, apunta.
El sector avícola tiene un fuerte consumo energético debido a que las aves, por ejemplo, desde su nacimiento son sometidas a ambiente controlado, y luego la carne del animal pasa por una cadena de refrigeración hasta llegar al consumidor final. “El sector avícola demanda tanta energía como la agricultura para el riego”, añade.
REALIZAN ESTUDIO
La Cámara de Industrias de Nicaragua (Cadin) hace actualmente un estudio sobre el componente de la estructura de costo del sector, entre estos la energía. Su presidente, Rodrigo Caldera, sostiene también que se tendría que promover aún más la eficiencia energética en el país.
La industria dice estar haciendo lo suyo. Caldera asegura que las empresas están apostando por tecnología que reduzca el consumo de energía y revisar todos los sistemas de operación. “Entre más alto es el costo de la energía, menos oportunidades hay de competir en los mercados”. Cadin está evaluando a unas 120 empresas.
En 2012, según datos del Banco Central de Nicaragua, Nicaragua invirtió 1,287 millones de dólares en la importación de petróleo y sus derivados. Y aunque existe un acuerdo con Venezuela de compra-venta de crudo en condiciones preferenciales, el país es el segundo que más caro paga los combustibles en el istmo.
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