MEXICO/AP/EFE
- 265 migrantes habría mandado a matar Miguel Ángel Treviño, en Tamaulipas, en agosto de 2010 y octubre de 2011.
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Miguel Ángel Treviño Morales inició su carrera delictiva de adolescente como mensajero de la pandilla “Los Tejas”, que controlaba la mayor parte de la actividad criminal en su ciudad natal de Nuevo Laredo.
Pasó de lavar carros y llevar recados a transportar drogas por la frontera y con el tiempo se integró al Cártel del Golfo, con sede en Matamoros, al que a fines de 1990 se integraron Los Zetas.
Una de las técnicas preferidas de Treviño era el “guiso”, en el que la víctima era colocada en un barril y quemada viva. Otros que despertaban sus iras eran golpeados con tablas de madera.
Alrededor de 2005, Treviño fue designado capo de la “plaza” de Nuevo Laredo, con la responsabilidad de combatir los intentos del Cártel de Sinaloa de apoderarse de sus rutas de contrabando.
En 2006, el Cártel del Golfo y Los Zetas derrotaron al Cártel de Sinaloa en Nuevo Laredo, una victoria que los envalentonó cuando empezaban a extenderse a poblaciones que no conocían la delincuencia mafiosa. Organizaron redes criminales para controlar las rutas del narcotráfico, la emigración, la extorsión, el secuestro e innumerables actividades delictivas adicionales.
En 2007 Treviño Morales y el capo zeta Heriberto Lazcano Lazcano empezaron a impulsar la separación de Los Zetas del Cártel del Golfo tras la extradición del capo de esa organización, Osiel Cárdenas, a Estados Unidos. Para 2008, Los Zetas operaban en 28 ciudades grandes, según un análisis de Grupo Savant.
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