Gloria Picón Duarte
“El solo hecho de estar conscientes de que en el país hay necesidades, ya está generando un cambio”, dice Hurtado, quien espera que esa solidaridad sea para tratar de mejorar las condiciones de vida de los nicaragüenses y sobre todo que se vaya quitando esa venda de que todo está bonito. “Necesitamos ciudadanos conscientes de su realidad y que actúen de forma positiva”, cree.
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- “Me parece que esta primera experiencia,incluso con protesta callejera, ha fortalecido a un grupo de jóvenes y permite que eso se
- mantenga en la red”.
- Manuel Ortega Hegg, sociólogo.
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“Apoyar al Gobierno es ir a la fiesta, ir al estadio a ver el partido, pero no hay una movilización donde los jóvenes tengan un nivel político determinado”, dice.
El sociólogo Manuel Ortega Hegg agrega que en la juventud oficialista confluyen diversas situaciones. Por un lado, algunos están convencidos de que pueden jugar un rol importante en el país, y por otro, la gran mayoría se une por la diversión y las fiestas. Además, hay otros cuyo único motivo son los pequeños trabajos que a veces realizan para el Gobierno, como encuestas o colaboración en proyectos sociales, que les garantizan un pequeño ingreso durante su desempleo.
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Lo que inició con la recolección de víveres para apoyar a los adultos mayores que se habían tomado las oficinas del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) en reclamo a su pensión reducida, a mediados de junio, despertó el sentimiento de solidaridad en una juventud nicaragüense que parecía indiferente ante los problemas de la sociedad y seis días de protestas bastaron para que hoy se hable del despertar de “un nuevo ciudadano”.
Al inicio fue el llamado a través de las redes sociales y luego, a medida que la Policía Nacional fue ejerciendo mayor presión y represión hacia los ancianos (impidiendo el paso de alimentos y agua), el grupo fue creciendo y a casi un mes de que las protestas finalizaron (22 de junio) con varios de ellos golpeados y asaltados, el movimiento se mantiene activo en las redes sociales bajo la etiqueta, #J22NoSeOlvida, reclamando lo que les fue robado y exigiendo una investigación.
Jorge Hurtado, uno de los jóvenes a quien le robaron su automóvil, afirma que lo ocurrido la madrugada del 22 de junio fue el despertar de muchas conciencias.
“Yo siempre había dicho que éramos muy apáticos, pero cuando surgió lo de los ancianos el movimiento nació de manera espontánea, con la única misión de ayuda humanitaria. Esto marcó la pauta, creo que fue algo verdadero y puede estarse generando ese cambio de conciencia, no solo de los que se hicieron presentes, sino de los que apoyaron de distintas maneras”, asegura Hurtado.
El sociólogo Manuel Ortega Hegg asegura que la experiencia que ha habido en el mundo, incluyendo el movimiento de “los indignados” en España, ha demostrado que las redes sociales tienen una enorme capacidad de comunicar y ocurre un gran paso cuando esa cualidad se convierte en movilización callejera.
Según Ortega Hegg, generalmente estos movimientos no tienen gran continuidad, pero cuando el problema no es resuelto se extienden hasta obtener una solución.
“Lo importante es que se ha generado una nueva conciencia en los jóvenes donde empiezan a ver que hay problemas comunes, que hay problemas en la sociedad con los cuales ellos tienen que ver. Eso me parece muy importante porque independientemente de que puedan tener movilizaciones y desmovilizaciones según el problema, se está generando otro tipo de ciudadano: un ciudadano mucho más responsable del futuro de su país”, opina.
Moisés Hassan Martínez, quien también participó en el movimiento de jóvenes que apoyó a los ancianos, reconoce que al inicio el sentimiento que desató la solidaridad fue la indignación, pero añade que con la actitud de represión del Gobierno se despertaron las conciencias que estaban dormidas, sobre todo en jóvenes que no habían tenido experiencias similares anteriormente.
“Muchos pensaban que estaban frente a un Gobierno con el que se podía negociar, dialogar, pero con la represión entendieron que estamos ante un Estado con medidas dictatoriales de corte fascista, a raíz de lo que hizo hay posibilidades de que despierte ese nuevo ciudadano”, considera el hijo de Moisés Hassan Morales, guerrillero y miembro de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (JGRN) que funcionó en el país tras el triunfo de la revolución armada contra la dictadura somocista en 1979.
El sociólogo Óscar René Vargas ve el movimiento de los jóvenes dentro de un contexto más general y asegura que este no está ligado específicamente a su participación en la protesta de los adultos mayores, porque se han visto diferentes movilizaciones donde los jóvenes han participado. Sin embargo, reconoce que la situación de hace tres semanas fue más visible porque fueron solo jóvenes quienes apoyaron a los ancianos y los golpearon.
“Es un paso más, una etapa más (…) es parte de un proceso, no es algo aislado”, estima Vargas, para quien los jóvenes también están demostrando su capacidad de movilización con otras causas sociales como la recolecta nacional para el proyecto Techo Nicaragua, que construyen casas a familias empobrecidas.
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