Lucydalia Baca Castellón
Para Julio Gómez, director ejecutivo de la Asociación para la Diversificación y el Desarrollo Agrícola Comunal (Addac) lo más adecuado es que el Estado ponga a disposición personal capacitado y financiamiento, para facilitar la construcción de estructuras básicas, ya que en dependencia de las condiciones del suelo pueden costar entre 900 y 1,500 dólares cada una.
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Como respuesta a los efectos del cambio climático, un grupo de organizaciones de apoyo a la agricultura promoverá la instauración de buenas prácticas agrícolas que eviten el deterioro de los suelos y de técnicas para optimizar el uso del agua de lluvia. Esto a la vez garantizará el incremento del rendimiento de los cultivos.
“La mejor manera para prepararse es el buen uso y cuidado de los suelos y del agua que cae en los suelos. Entonces se creará un espacio que permita desarrollar políticas y un ambiente que favorezca la agricultura de secano, es decir la que depende del agua de lluvia y que es usada para producir el setenta por ciento de los alimentos en Centroamérica”, explicó Jorge Brenes, de Catholic Relief Services (CRS).
Para garantizar la instauración de estas prácticas es fundamental una adecuada transferencia de los servicios que demanda la cadena productiva y que estas tecnologías sean viables.
“Lo importante es alinear la estrategia hacia un solo rumbo y que todos los involucrados tengamos las mismas políticas públicas que nos permitan incrementar la producción”, manifestó Mario Aldana, representante en Nicaragua del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), que junto a CRS y la Fundación para el Desarrollo Tecnológico Agropecuario y Forestal (Funica) impulsan el proyecto.
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