Hasta el 31 de mayo la cartera crediticia del Produzcamos ascendía a 818.32 millones de córdobas. LA PRENSA/ARCHIVO

Piden flexibilidad

Las instituciones de microfinanzas demandan al Banco de Fomento a la Producción (Produzcamos), mayor flexibilidad en las condiciones de aprobación de crédito, ante la dificultad que afronta el sector para obtener fondos de esa entidad pese a que por ley gozan de ese derecho.

Wendy Álvarez Hidalgo

Las instituciones de microfinanzas demandan al Banco de Fomento a la Producción (Produzcamos), mayor flexibilidad en las condiciones de aprobación de crédito, ante la dificultad que afronta el sector para obtener fondos de esa entidad pese a que por ley gozan de ese derecho.

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Paralelo a esas trabas con el Produzcamos, Alfredo Alaniz, de Asomif, señala que aunque el ciclo agrícola comenzó en mayo, las colocaciones de préstamos han disminuido debido a que existen otros proveedores de fondos internacionales que continúan sin renovar sus líneas de financiamiento al país.

Antes de la crisis que vivió el sector desde 2008, la cartera de crédito agropecuario llegó a 120 millones de dólares, pero actualmente está por debajo de los sesenta millones de dólares.

El sector estima que cerró el primer semestre con un crecimiento cercano al tres por ciento tras caer en el primer trimestre un 15 por ciento.

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El director ejecutivo de la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (Asomif), Alfredo Alaniz, manifestó que, aunque desde principios de año tenían el interés de obtener hasta 15 millones de dólares en 2013 de la entidad gubernamental, a la fecha apenas se han desembolsado 500,000 dólares.

La Ley de Fomento y Regulación de Microfinanzas manda en su artículo 28 que el Produzcamos debe establecer programas para la canalización de recursos para el microcrédito hasta por un cincuenta por ciento de su cartera total.

Tras la crisis vivida desde 2009 por el aumento de la mora y reducción en la línea de financiamiento externo, la industria del microcrédito esperaba que con el nacimiento del Produzcamos —que se alimenta de liquidez estatal— este iba a suplir en parte el vacío que estaban dejando los fondeadores.

No obstante, Alaniz dice que eso no ha sido posible y que resienten las dificultades que existen para acceder a esos fondos. “Lamentablemente no hemos podido obtener del Produzcamos la cantidad que el país requiere, tanto porque el banco no tiene suficientes fondos y por una serie de requisitos que el banco está exigiendo”, enfatiza.

¿En qué radica esa dificultad? En que el Produzcamos se ajusta a las normas de la Superintendencia de Bancos y otras instituciones financieras (Siboif), por lo tanto resulta costoso el desembolso de una línea de financiamiento.

CARO DE COLOCAR

Alaniz además explica que cuando el fondo se pone en manos de las entidades, el crédito para el perfil de clientes de este sector es alto e imposible de ser colocado.

Incluso las condiciones que se ponen para que un productor obtenga un paquete crediticio con fondos del Produzcamos son imposibles, precisamente por las exigencias de la Siboif. Alaniz dice que algunas instituciones de microfinanzas han optado por asumir los costos extras del crédito con fondo estatal para abaratarlo.

Asomif ha entrando en conversaciones con funcionarios del Produzcamos, para que se flexibilicen las condiciones; han logrado “algo”, pero todavía hace falta.

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