AFP
La justicia egipcia ordenó el miércoles la detención del guía supremo de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Badía y otros responsables de la cofradía por los enfrentamientos que se saldaron con más de cincuenta muertos el lunes, en un clima de tensión desde el derrocamiento del presidente islamista Mohamed Mursi hace una semana.
Al mismo tiempo, el nuevo primer ministro egipcio, Hazem Beblawi, iniciaba consultas para formar un gobierno de transición, en un contexto de desconfianza por parte de los laicos anti Mursi y con la hostilidad de los defensores del expresidente.
“Está claro que el pueblo egipcio habló”, se limitó a responder a periodistas la portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki, a la pregunta de si Estados Unidos sigue considerando al islamista Mursi como el presidente legítimo.
El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney dijo que el Gobierno de EE. UU. aún no ha decidido si lo considera un golpe de Estado, lo que le obligaría por ley a suspender la ayuda a Egipto, que asciende a 1,500 millones de dólares anuales.
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Un portavoz de la Presidencia declaró que Beblawi propondrá “algunos puestos” gubernamentales a los Hermanos Musulmanes, lo que ya fue rechazado por ellos por provenir de “golpistas”.
El fiscal general ordenó la detención de Mohamed Badía, acusado de incitación a la violencia en los disturbios que tuvieron lugar el lunes frente a la sede de la Guardia Republicana de El Cairo, informó una fuente judicial.
El guía supremo de los Hermanos Musulmanes ya era objeto de una orden de detención por otros episodios violentos.
Además, fuentes judiciales indicaron que unas 200 personas fueron inculpadas en relación con estos disturbios, que causaron 53 muertos y 480 heridos durante una manifestación de defensores de Mursi, según un último balance del Ministerio de Sanidad. Según los Hermanos Musulmanes, que lo consideraron una “matanza” y llamaron a un “levantamiento”, soldados y policías dispararon sin motivo a los manifestantes, mientras el ejército alegó haber actuado tras un ataque de “terroristas armados”.
La organización pro derechos humanos Amnistía Internacional (AI) y un colectivo de 15 ONG locales criticaron la actitud “desproporcionada” del Ejército al reprimir esa manifestación y reclamaron una investigación independiente. “Incluso si algunos manifestantes pudieron mostrarse violentos, la respuesta (del Ejército) fue desproporcionada y es la causa de muertes y heridas”, consideró AI.
Por su parte, el derrocado presidente egipcio Mohamed Mursi se halla “en un lugar seguro por su propio bien”, “está siendo tratado dignamente” y por el momento no se retienen cargos contra él, aseguró este miércoles un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores.
APOYO ECONÓMICO
El primer ministro egipcio Beblawi —reputado economista, que deberá tratar de paliar la grave situación del país— recibió ayer otra buena noticia económica, después de los 8,000 millones de dólares en ayudas prometidos ayer por Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.
Kuwait ha concedido una ayuda urgente de 4,000 millones de dólares a Egipto para que afronte sus problemas económicos en medio de la crisis política, según anunció ayer el ministro de estado kuwaití de Asuntos del Gobierno, Mohamed Abdalá al Sabah.
En declaraciones recogidas por la agencia oficial de noticias KUNA, Al Sabah detalló que la ayuda consiste en un depósito de 2,000 millones de dólares en el Banco Central Egipcio, un préstamo de 1,000 millones y otros 1,000 millones en concepto de préstamo para productos energéticos como petróleo.
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