Roy Moncada
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Mientras los días pasan y varias decenas de trabajadores no desisten de romper las calles del camino Las Jagüitas, Ruth Selma Herrera, expresidenta ejecutiva de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), dice que la empresa tiene que responder por esto.
Herrera explica que si la aguadora provoca una rotura en una calle, sea de asfalto o adoquinado, una vez finalizado el trabajo tiene que dejar la calle como la encontró porque “no podés causarle un daño a los ciudadanos”.
Pero las declaraciones de Herrera no tienen eco en la obra de esta zona porque son más de dos kilómetros que han sido abiertos, hasta ahora, y más de la mitad ha sido cerrada solo a punta de tierra en Las Jagüitas.
Después que LA PRENSA visitó el lugar que se agujera a diario, intentó tener respuestas por parte de las autoridades de Enacal, pero no fue posible.
Maritza Tellería, divulgadora de la aguadora, prometió que investigaría al respecto y posteriormente se comunicaría con LA PRENSA, pero no fue así.
NO SE PLANIFICÓ
En marzo de 2013 el Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI) y la Alcaldía de Managua empezaron a reconstruir 1.8 kilómetros de camino en Las Jagüitas. Este proyecto fue dañado hace un par de meses, cuando Enacal instaló una tubería de agua potable días después que el MTI terminara el proyecto vial.
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