Simpatizantes del presidente depuesto Mohamed Mursi regresaron a las calles de El Cairo. LA PRENSA/ ARCHIVO.

Vuelve a medir fuerzas

Partidarios y detractores del golpe militar que depuso el pasado 3 de julio al presidente islamista egipcio Mohamed Mursi regresaron a las calles con multitudinarias manifestaciones en El Cairo que plasman la división del país.

El Cairo/ EFE

Partidarios y detractores del golpe militar que depuso el pasado 3 de julio al presidente islamista egipcio Mohamed Mursi regresaron a las calles con multitudinarias manifestaciones en El Cairo que plasman la división del país.

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Egipto se acostó el sábado con un nuevo primer ministro, Mohamed El Baradei, cuyo nombramiento había anunciado la agencia estatal Mena, y se despertó sin él, aparentemente por el rechazo salafista a la decisión.

Continúa la persecución legal de los Hermanos Musulmanes, con la detención de dos dirigentes de su brazo político, Esam el Arian y Mohamed el Beltagui, por la acusación de instigar a matar manifestantes.

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Los islamistas trataron de intensificar su exigencia de que Mursi regrese al poder acudiendo en masa a distintos puntos de la ciudad, como la plaza Rabea Adauiya o la sede de la Guardia Republicana (la unidad militar de escolta y protección del presidente de Egipto) donde creen que puede hallarse retenido.

Pero los defensores del golpe, convocados por el movimiento “Tamarrud” (Rebelión, en árabe), respondieron abarrotando la famosa plaza Tahrir en defensa del nuevo presidente interino, Adli Mansur, cuya dimisión pidió ayer el grupo salafista Gama Islamiya, aliado de Mursi.

Dentro de este pulso de protestas, que son pacíficas durante el día y a veces se tornan sangrientas tras la caída del sol, la llamada Alianza Nacional en Defensa de la Legitimidad Electoral, integrada por los Hermanos Musulmanes y otros grupos islamistas, mostró su fuerza con concentraciones multitudinarias, una de ellas en la plaza Al Nahda, frente a la Universidad rabe.

Prueba de la creciente tensión en el país eran las barricadas de hormigón y sacos terreros instaladas en los accesos, así como los innumerables montones de piedras preparadas para ser arrojadas en caso de enfrentamiento.

Para los islamistas, la bestia negra no es el nuevo presidente interino, Adli Mansur, sino el general Al Sisi, blanco de la mayoría de cánticos y pancartas.

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COMENTARIOS

  1. giovanni ugarte
    Hace 13 años

    El presidente de Egipto, Mohamed Mursi, no es el mismo perro en misa que los militares sionistas en Honduras patearon a como se les vino en gana. Los titeres de la CIA dejaron a Jose Manuel «Mel» Zelaya Rosales botado en la pista de aterrizaje del aeropuerto del commonwealth Costa Rica, mientras el gangster Roberto Micheletti se proclamaba presidente de los catrachos. El cuento viejo del golpe de estado no funciono en Egipto. Ese pais no es Honduras ni Chile.

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