Mabel Calero
Hace tres días don Alejandro Rojas se dobló el pie tratando de evitar caer en un hoyo donde corren las aguas pluviales. En la ciudad de Jinotepe se contabilizan ocho huecos que ponen en riesgo la vida de las personas.
- “Yo creo que es necesario que las autoridades tomen cartas en el asunto, porque estas calles son bien transitadas y a veces uno no se fija donde camina”.
- Camilo Rodríguez.
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“Me bajé del bus y como estaba lloviendo, iba casi corriendo y cuando miré el hoyo quise detenerme pero como estaba lucio me doblé el pie, gracias a Dios está ahí un señor y no me caí en el hoyo, pero eso es un peligro”, comentó Rojas.
Algunos pobladores aseguraron que los hoyos tienen rato de estar abiertos y ni la Alcaldía ni Enacal han dado respuesta al problema.
Pero además de ser un peligro para los peatones, debido a la falta de rejillas, cuando llueve toda la basura va a caer a los hoyos, lo que provoca hedor insoportable.
“Tengo ocho años con este problema porque además de ser un peligro, cuando llueve toda la basura viene a parar al hoyo y luego viene el mal olor y aquí ningún alcalde se ha preocupado, nosotros esperamos que tapen esos huecos y que no esperen que suceda una tragedia para actuar”, sostuvo doña María de los Ángeles Uriarte.
LA PRENSA buscó la versión del director de servicios municipales de la Alcaldía de Jinotepe, Mario Zúniga, pero dijo que Enacal era el encargado de ver este problema.
Santiago Martínez, delegado de Enacal en Carazo, dijo que no tenía autorización para hablar.
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