AGENCIAS
La milagrosa desaparición del aneurisma cerebral de la costarricense Floribeth Mora, por intercesión de Juan Pablo II, fue presentada oficialmente ayer por la Iglesia católica como el milagro que llevará a los altares al papa más mediático de la historia de la Iglesia. Fuentes vaticanas apuntaron la posibilidad de que la canonización, en la que Mora llevará algunas de las reliquias de Juan Pablo II, se celebre el 8 de diciembre.
La Iglesia presentó ayer a Mora, quien narró su testimonio: “Oí su voz que me decía: ‘¡Levántate, no tengas miedo!’”. aseguró.
Mora, de 50 años, tiene cuatro hijos y es abuela de cuatro nietos, fue presentada con su doctor, Alejandro Vargas, y su esposo, Edwin Arce, después de que el papa Francisco aprobó el milagro necesario para elevar a Juan Pablo II a los altares. Solo falta el “consistorio público” en el que el papa comunique la fecha de canonización de Juan Pablo II.
El 8 de abril del 2011, Mora —vecina de un barrio de clase media en Dulce Nombre de Tres Ríos, al noreste de San José— despertó con un fuerte dolor de cabeza que la llevó hasta el hospital Max Peralta de la ciudad de Cartago, donde se le diagnosticó inicialmente una “migraña severa”.
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En la rueda de prensa, Vargas contó que el 13 de abril de 2011 le diagnosticó a Mora un aneurisma fusiforme en el cerebro luego de una serie de exámenes especializados y, tras consultas, incluso con colegas de Latinoamérica y España, se optó por un tratamiento conservador, sin cirugía por el riesgo de muerte. “Con una operación abierta o una intervención endovascular, el riesgo para Floribeth era morir o quedar con un déficit neurológico importante”, expresó Vargas. Tras este diagnóstico, le recetaron sedantes y analgésicos y la enviaron a su casa.
Mora relató que el 30 de abril asistió a misa y a una procesión en su comunidad, pero que su condición de salud le impidió participar en una jornada de oración en el Estadio Nacional de San José, donde se transmitiría por pantalla gigante la ceremonia de beatificación de Juan Pablo II.
“No sé cómo me desperté y vi toda la beatificación por televisión en mi casa. Al ser las 8:00 de la mañana del siguiente día (1 de mayo) me desperté, cuando escucho una voz que me dice: ‘¡Levántate, no tengas miedo! Y yo estaba sola en mi cuarto”, expresó.
Tras escuchar esas palabras, la mujer dice que observó una revista conmemorativa a la beatificación de Juan Pablo II que le habían regalado y que la imagen del beato alzó sus manos y volvió a escuchar la voz: “¡Levántate, no tengas miedo!”.
Mora cuenta que en ese momento se puso de pie, salió de su cuarto y se encontró con su esposo, que le preguntó qué hacía levantada. “Le dije a mi esposo: ‘me siento bien’. Y desde ese día me paré de esa cama y sigo en pie, camino, hablo, estoy bien. El señor me vio con ojos de misericordia por la intercesión de Juan Pablo II, miró a esta mujer indigna y me sanó”, afirmó Mora.
El 11 de noviembre de 2011 se practicó exámenes de seguimiento de su enfermedad y los médicos determinaron que el aneurisma había desaparecido sin explicación científica. “El 11 de noviembre del 2011 la gran sorpresa es que el reporte médico indicó que todo era normal, no había aneurisma ni lesión cerebral”, manifestó Vargas.
Sabiéndose curada, Mora visitó la parroquia Paraíso de Cartago, donde un sacerdote polaco llevó una gota de la sangre de Juan Pablo II. Allí el sacerdote invitó a Mora a que escribiera su historia y ella lo hizo en un blog dedicado a Karol Wojtyla, donde fue visto por los encargados de la causa de canonización del papa polaco. Para el proceso, la mujer fue llevada a Roma y sometida a los mismos exámenes, que confirmaron su sanación total.
“Esto es también un mensaje de que él quiere que Costa Rica siga siendo católica”, exclamó monseñor Hugo Barrantes, arzobispo de San José, también en la rueda de prensa.
Los papas Juan Pablo II y Juan XXIII serán proclamados santos a finales de año. En una decisión sin precedentes, Juan XVIII, quien fue beatificado en 2000 por el primero, será canonizado sin esperar al segundo milagro necesario tras la beatificación.
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