El eslovaco Peter Sagan (Cannondale) ganó ayer al esprín la séptima etapa del Tour de Francia, con llegada en Albi, en una jornada en la que el sudafricano Daryl Impey (Orica) conservó el “maillot” amarillo de líder de la carrera.
En la víspera de que comiencen los Pirineos, Sagan logró su primera victoria de esta edición del Tour. Después de estar en los puestos de honor en varias etapas, la estrella eslovaca se impuso en esta ocasión al alemán John Degenkolb, segundo, y al italiano Daniele Bennati, tercero.
El polaco Michal Kwiatkowski alcanzó la cuarta plaza por delante del noruego Edvald Boasson Hagen, que cerró el top-5, tras un recorrido de 205.5 kilómetros.
Impey, que el jueves se convirtió en el primer ciclista africano en lograr el mítico “maillot” amarillo, señaló que en ningún momento temió perder el liderato de la carrera.
“Tuve la impresión de que me deslizaba hoy. Todo sucedió muy rápido desde ayer. El equipo hizo un gran trabajo y tuvimos un poco de miedo cuando Cannondale aceleró, pero no sentí que fuera a perder el ‘maillot’ amarillo”, relató el sudafricano.
Cannodale comenzó a preparar el terreno para Sagan a 120 kilómetros de la meta, en los pequeños puertos del Herault, con el objetivo de distanciar a los velocistas, principalmente al británico Mark Cavendish y al alemán André Greipel, los dos últimos vencedores de etapa, que se habían quedado cortados en un segundo grupo.
El ritmo del equipo de Sagan supuso el fin de la primera aventura del día, iniciada por el alemán Jens Voigt y el francés Blel Kadri, que llegó a contar con 6 minutos y 15 segundos de diferencia en el kilómetro 30.
Por detrás del gran grupo, los equipos de Greipel y del también alemán Marcel Kittel trabajaban juntos para intentar alcanzar al pelotón, pero a falta de 45 kilómetros para la meta, desistieron y optaron por guardar fuerzas.
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