Arístides Vargas es considerado por la crítica especializada como una de las voces más significativas del teatro latinoamericano contemporáneo.
No solo como escritor, sino por su labor con el grupo Malayerba, donde fue cofundador. Al respecto Vargas afirma que este grupo es “un espacio y una encrucijada donde se cruzan diferentes actores y diferentes creadores de varios países latinoamericanos y de España, siempre ha estado relacionado con ese territorio que constituye una utopía, el territorio artístico. En Malayerba conviven diferentes teatralidades pero todas llevan la impronta de estar al lado de las personas, a favor de las personas”.
Nacido en Argentina tuvo que emigrar en 1976, cuando la dictadura militar. De ahí que el tema del exilio salga con frecuencia en muchos de sus textos.
Vargas considera que “el exilio no es un estado existencial, la migración es un tema social, espiritual, existencial y tiene muchas connotaciones” pues incluso “uno puede estar fuera de sí, aunque esté en su misma casa”.
Sus vínculos con Nicaragua son sólidos, Danzón Park y La casa de Rigoberta mira al sur son algunas de sus obras montadas por el grupo Justo Rufino Garay, el cual ha participado en veinte festivales internacionales con obras de Vargas y en el 2004 fue seleccionada por dos organizaciones norteamericanas como la mejor compañía de Latinoamérica por La casa de Rigoberta mira al sur .
Este año la XVII edición del Festival Internacional de Teatro, Monólogos, Diálogos y Más Nicaragua 2013, organizado por el Teatro Justo Rufino Garay, le rendirá un homenaje por su labor artística, su aporte al teatro nicaragüense y centroamericano, ya que desde que llegó a Nicaragua en el año 2000 no han dejado de ser invitados tanto él como su esposa Charo Francés por todos los países centroamericanos donde han dirigido diferentes obras de teatro.
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