Ramón H. Potosme
La embajada de los Estados Unidos de América en Nicaragua celebró el Día de la Independencia de su país en la sede diplomática en un pequeño acto al que asistió el vicepresidente de la República, Omar Halleslevens.
Ahí, muy al estilo del inconstitucional presidente Daniel Ortega, la embajadora Phyllis Powers no permitió preguntas de parte de los medios de comunicación. Según los oficiales de prensa ello es porque quería atender bien a sus invitados, a pesar que los medios de comunicación fueron invitados para realizar cobertura.
Pero en el acto también hubo más restricciones, se orientó a los comunicadores llegar dos horas y media antes para ser trasladados hasta la llamada Casona ubicada en la cima de la colina de la sede diplomática.
A los comunicadores de Canal 12, Radio Maranatha y LA PRENSA no se les permitió entrar con sus celulares y fueron ubicados en un salón aparte de los invitados “distinguidos”. Los periodistas solo pudieron salir del salón cuando el evento comenzó minutos antes de las siete de la noche.
Una vez concluido el acto, una puerta alterna fue abierta por los agentes de seguridad para trasladar a los periodistas a la recepción. Atrás quedaba la celebración.
Es decir, la invitación a los medios de comunicación únicamente era para escuchar unas cuantas palabras de la embajadora Powers y el extenso discurso de vicepresidente Halleslevens. Ambos relataron los lazos de amistad que unen a Estados Unidos con Nicaragua y Powers lamentó el accidente aéreo que enlutó a la Fuerza Aérea y al Ejército de Nicaragua y destacó el trabajo en contra de la trata de personas que ha dado grandes frutos en el país.
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