Ocho meses después del paso devastador del huracán Sandy, la Estatua de la Libertad reabrió ayer en Nueva York, justo a tiempo para las celebraciones del Día de la Independencia en Estados Unidos y para deleite de los turistas, entre ellos algunos que esperaron desde la madrugada para estar seguros de ser los primeros en saludar a la “Dama de la Libertad”.
Sandy inundó el 75 por ciento de Liberty Island, la pequeña isla donde se alza la enorme estatua.
Esta estatua fue un regalo de Francia a Estados Unidos como una señal de amistad, para celebrar el centenario de la Independencia, en 1876.
Ver en la versión impresa las páginas: 7 A