Aunque parezca contradictorio, las personas con rasgos de carácter fuerte pueden ser débiles y vulnerables. Esto les ocurre cuando deben hacer frente a situaciones nuevas en su vida, debido a que su actitud inflexible puede impedirles adaptarse a los cambios de forma satisfactoria.
El estudio, dirigido por el profesor Jan Ketil Arnulf y su equipo, comprobó que los rasgos de personalidades fuertes —por ejemplo una gran rigidez mental, el apego a una serie de conceptos considerados inamovibles o la falta de adaptabilidad a las situaciones cambiantes— pueden generar cierta vulnerabilidad al fomentar conductas que provoquen bloqueos cuando se modifican las circunstancias.
También pueden reducir la flexibilidad de los equipos en su forma de hacer negocios y su capacidad de adaptarse al nuevo entorno.
Ver en la versión impresa las páginas: 5 B