La hora de las tareas para cualquier niño o adolescente representa una tortura, dado que la nueva modalidad de los colegios es dejar las suficientes tareas y reforzar lo aprendido, sin olvidarse de que él o ella necesita tiempo libre para desarrollar su vida social y personal.
¿Será que este tipo de metodología ayuda a los estudiantes a desarrollar sus habilidades intelectuales o más bien está provocando un estado de ansiedad en los estudiantes?
Es un hecho que recibir siete clases en menos de cinco horas para cualquiera es agotador y si a eso le sumamos las tareas que deben resolver en su tiempo libre, definitivamente es una carga que no muchos estudiantes pueden lidiar.
SEGÚN LA EDAD
El psicólogo César Briones Mendieta confiesa que la cantidad de tareas va a ir en dependencia de los años del alumno, entre más edad tengan, las obligaciones pueden ir creciendo, porque al final las tareas escolares son una excelente herramienta para que los estudiantes refuercen los conocimientos adquiridos en clases.
Según Briones Mendieta, la hora de estudiar debe ser limitada por los adultos. Por ejemplo, los niños de primero y segundo grado pueden estudiar una media hora, de tercero a sexto grado es conveniente que lo hagan en una hora, de primero a tercer año entre dos y tres horas, y los de cuarto y quinto podrían estudiar hasta cuatro horas porque hay mayor capacidad neurológica.
CONSECUENCIAS
Además de molestias y mucho desánimo, los pequeños empiezan a desarrollar estados de ansiedad y estrés. Eso sin mencionar que cuando están cansados son malcriados y al no acatar las reglas de los padres, el regaño es evidente.
Esta situación también provoca que los pequeños desarrollen a largo plazo problemas gástricos y desinterés por los estudios, eso sin mencionar que no están viviendo de acuerdo a su edad ni mucho menos disfrutar de su niñez.
Eso no significa que los maestros no dejarán tareas en casa sino que sean moderadas y de acuerdo a sus capacidades, amplía el especialista. Recuerda que todo tiene su tiempo y momento.
LIDIAR CON LA MOCHILA
No solo la cantidad de tareas que dejan en casa representa un conflicto para los estudiantes, sino también el peso de la mochila que deben cargar a diario. Hazel Barquero, especialista en Ortopedia y Traumatología del Hospital Metropolitano, manifiesta que levantar mucho peso provoca una inclinación hacia atrás de la espalda para que así el alumno compense el peso que llevan.
Según la experiencia de la especialista, los niños no se quejan de dolor en la espalda pero pueden llegar a sufrir lesiones en la piel, contracturas musculares y mucho dolor.
Ante esto Barquero recomienda que los estudiantes deben de llevar los útiles escolares necesarios y cargar menos del diez por ciento del peso total de su cuerpo. También debes evitar comprar mochilas con un solo hombro porque podría afectar o lesionar algún músculo, ligamento o tendón porque el peso inclina el tronco hacia un solo lado de una manera no fisiológica.


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